LuKaS
L'enfant terrible
Imagino que me hablas y aterrizas en mi boca,
tus labios, pétalos de rosas, ensamblan un beso.
Yo, perplejo, del sabor que convida su roce,
apelo al silencio y me deleito en el sueño.
Las paredes de la sala, como ópera a mi canto,
hacen eco de tu ausencia, replicando el silencio.
Eclipse de mis ojos, endulzas mis pensamientos,
yo cedo a la ilusión y finjo que sigues a mi lado.
Huyo de los reflejos, de la noche embustera,
que me traen un cuadro tuyo en cada espejo.
Imagino si estuvieras, como todas las mañanas,
arreglando tu cabello, testigo de mi desaliento.
No dejes de caminar, por los pasillos de la casa,
que aún te veo lucir, ese vestido de rojo terciopelo.
Brillabas como la mañana, de un verano soleado;
tu sonrisa era luz blanca, que cegaba mi perplejo.
La distancia vuelve a separar nuestras manos;
la visión se me nubla y se aclara mi pensamiento;
Un sueño se me borra, del lienzo del tiempo.
Una vez más, recuerdo que no te tengo.
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