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La avaricia

Antonio

Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
La avaricia es sinónimo del mal,
corruptora del triste ser humano,
el mismo que hoy te trata como hermano
te negará mañana pan y sal.
El mísero no entiende de moral
a cualquier desdichado cobra fianza
y con ello se llena bien la panza
esperando alcanzar después riqueza
a costa de llevar a la pobreza
al que busca en la suerte su bonanza.


Y mientras la vileza encuentra alianza
con sibilino y despreciable engaño,
sin rubor causará miseria y daño
al vender humo en forma de esperanza.
Mientras otorga su total confianza
mostrará donosura en sus modales
embaucándole todos los caudales
al que quiera en su afán enriquecerse,
aunque para ello tenga que perderse
con cuestionables formas ilegales.


Aquellos que obtuvieron los avales
para poder así salir de pobres
ocultan beneficios entre sobres
con maniobras corruptas e ilegales.
El dinero a la postre hará rivales
entre el socio, el hermano o el amigo,
al culto, al rey, al rico y al mendigo,
como al súbdito, al noble o al plebeyo,
lo feo puede convertirlo en bello,
e incluso al injurioso hará testigo.


Los humanos son simples enemigos
de este planeta azul, que lo rodean,
para alcanzar aquello que desean
maltratándole dejan sus castigos.
Mirando satisfechos sus ombligos
tan solo pueden ver que la decencia
será la sombra ajena a su conciencia
mientras no les afecte a sus bolsillos,
entre tanto los míseros caudillos
otorgan gracia, indulto y providencia.

La justicia con una gran frecuencia
ampara casi siempre al que más tiene
y aunque por sinvergüenza le condene
al final se le da soez clemencia.
Tan solo cuando prima la indulgencia
se mirará al que tiene en la cartera
la causa de la prueba más certera,
haciendo que el ladrón de guante blanco
se lleve aquello que ha robado al banco
mientras a otros arrojan a la acera.


El que al buscar el bienestar quisiera
obtener sustanciosa y gran fortuna
aunque tuviera que pasar hambruna
sin dudarlo ese iluso siempre espera.
La codicia es truhan y es altanera,
puede albergar en nuestra subconsciencia
la envidia, la mentira, la demencia,
la usura, la traición y egolatría,
la razón simplemente perdería
con tal malévola y dañina influencia.


Quien con fe pide que le den clemencia
y usa para ello el rezo cada día,
en su profunda convicción diría
que el orar con fervor da la indulgencia.
¿Entonces, puede ser que en penitencia
algún ser le perdone los pecados
y el resto quedarán desamparados
a merced de lo humano o lo divino?,
por ello solo aceptarán su sino
aquellos que no estén desheredados.

A veces cuando vemos desalmados
que expolian todo aquello que es ajeno
entre nuestro interior sucio y obsceno
permanecen los ojos bien cerrados.
Proyectos que quedaron mal parados
por el ego y las vanas pretensiones
buscarán en los hombres las acciones
dignas de los sudores de sus frentes,
callados quedarán e indiferentes
ocultando sus miedos y ambiciones.


Al buscar cosechar nuestras acciones
si crecen rodeadas de basura
se verá en la simiente que perdura
la podredumbre en tantas perversiones.
Con tañidos, inciensos y oraciones,
mientras que las campanas suenen mudas
las almas nobles quedarán desnudas
entre la mísera y voraz codicia,
pues quedando amparada en la malicia
permanece la sombra de algún judas.


Para que no nos quede ya más duda
ni parecieran meras aversiones
lo que tan solo son divagaciones
puede ser pura reflexión desnuda.
Pues la verdad aunque sonara cruda
tocando muchas veces la moral
al tener que ahondar en lo esencial
nos pudiera enseñar nuestra miseria,
por ello al indagar en la materia
tendremos que cuidarnos de este mal.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
3-12-2018
 
La avaricia es sinónimo del mal,
corruptora del triste ser humano,
el mismo que hoy te trata como hermano
te negará mañana pan y sal.
El mísero no entiende de moral
a cualquier desdichado cobra fianza
y con ello se llena bien la panza
esperando alcanzar después riqueza
a costa de llevar a la pobreza
al que busca en la suerte su bonanza.


Y mientras la vileza encuentra alianza
con sibilino y despreciable engaño,
sin rubor causará miseria y daño
al vender humo en forma de esperanza.
Mientras otorga su total confianza
mostrará donosura en sus modales
embaucándole todos los caudales
al que quiera en su afán enriquecerse,
aunque para ello tenga que perderse
con cuestionables formas ilegales.


Aquellos que obtuvieron los avales
para poder así salir de pobres
ocultan beneficios entre sobres
con maniobras corruptas e ilegales.
El dinero a la postre hará rivales
entre el socio, el hermano o el amigo,
al culto, al rey, al rico y al mendigo,
como al súbdito, al noble o al plebeyo,
lo feo puede convertirlo en bello,
e incluso al injurioso hará testigo.


Los humanos son simples enemigos
de este planeta azul, que les rodean,
para alcanzar aquello que desean
maltratándole dejan sus castigos.
Mirando satisfechos sus ombligos
tan solo pueden ver que la decencia
será la sombra ajena a su conciencia
mientras no les afecte a sus bolsillos,
entre tanto los míseros caudillos
otorgan gracia, indulto y providencia.

La justicia con una gran frecuencia
ampara casi siempre al que más tiene
y aunque por sinvergüenza le condene
al final se le da soez clemencia.
Tan solo cuando prima la indulgencia
se mirará al que tiene en la cartera
la causa de la prueba más certera,
haciendo que el ladrón de guante blanco
se lleve aquello que ha robado al banco
y a otros los arrojan a la acera.


El que al buscar el bienestar quisiera
obtener sustanciosa y gran fortuna
aunque tuviera que pasar hambruna
sin dudarlo ese iluso siempre espera.
La codicia es truhan y es altanera,
puede albergar en nuestra subconsciencia
la envidia, la mentira, la demencia,
la usura, la traición y egolatría,
la razón simplemente perdería
con tal malévola y dañina influencia.


Quien con fe pide que le den clemencia
y usa para ello el reza cada día,
en su profunda convicción diría
que el orar con fervor da la indulgencia.
¿Entonces, puede ser que en penitencia
algún ser le perdone los pecados
y el resto quedarán desamparados
a merced de lo humano o lo divino?,
por ello solo aceptarán su sino
aquellos que no estén desheredados.

A veces cuando vemos desalmados
que expolian todo aquello que es ajeno
entre nuestro interior sucio y obsceno
permanecen los ojos bien cerrados.
Proyectos que quedaron mal parados
por el ego y las vanas pretensiones
buscarán en los hombres las acciones
dignas de los sudores de sus frentes,
callados quedarán e indiferentes
ocultando sus miedos y ambiciones.


Al buscar cosechar nuestras acciones
si crecen rodeadas de basura
se verá en la simiente que perdura
la podredumbre en tantas perversiones.
Con tañidos, inciensos y oraciones,
mientras que las campanas suenen mudas
las almas nobles quedarán desnudas
entre la mísera y voraz codicia,
pues quedando amparada en la malicia
permanece la sombra de algún judas.


Para que no nos quede ya más duda
ni parecieran meras aversiones
lo que tan solo son divagaciones
puede ser pura reflexión desnuda.
Pues la verdad aunque sonara cruda
tocando muchas veces la moral
al tener que ahondar en lo esencial
nos pudiera enseñar nuestra miseria,
por ello al indagar en la materia
tendremos que cuidarnos de este mal.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
3-12-2018
Muy buena obra, ofreces el espacio para reflexionar al lector, de hecho ya estás reflexionando aquí también y tienes mucha razón en lo que dices. Me hiciste recordar esa expresión " la avaricia rompe el saco "que aparece en las obras de Cervantes. Gusto leerte poeta, mis saludos
 




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Muy buena obra, ofreces el espacio para reflexionar al lector, de hecho ya estás reflexionando aquí también y tienes mucha razón en lo que dices. Me hiciste recordar esa expresión " la avaricia rompe el saco "que aparece en las obras de Cervantes. Gusto leerte poeta, mis saludos
Muchas gracias estimada Bristy por el generoso calificativo y por tu visita por mis letras.
Saludos cordiales.
 



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Un fuerte abrazo.
 
¡Caramba, Antonio! ¡Cien endecasílabos en diez décimas! No estuviste avaro...

Revisando tus décimas he encontrado correctos los endecasílabos, y correctas y bien elegidas las rimas, has evitado en general los ripios.

Tienes detalles de puntuación, algunos de conjugación verbal, algunas redundancias notables y algunas incoherencias. Parecería que tu propósito fuera enhebrar décimas, sin que resulte claro lo que en ellas quieres decir.

Te comento puntualmente en la cita.

abrazo
j.

Antonio dijo:
La avaricia es sinónimo del mal,
corruptora del triste ser humano,
el mismo que hoy te trata como hermano
te negará mañana pan y sal.
El mísero no entiende de moral
(corresponde coma final)
a cualquier desdichado cobra fianza
y con ello se llena bien la panza
esperando alcanzar después riqueza
a costa de llevar a la pobreza
al que busca en la suerte su bonanza.
(Esta décima me parece muy coherente: el avaro prestamista se aprovecha de la miseria ajena.)

Y mientras la vileza encuentra alianza
con sibilino y despreciable engaño,
sin rubor causará miseria y daño
al vender humo en forma de esperanza.
Mientras otorga su total confianza
(¿La vileza otorga su confianza? Creo que más bien logra la confianza de la víctima.)
mostrará donosura en sus modales
embaucándole todos los caudales
(Me llama la atención el uso del verbo «embaucar»: se embauca a las personas, no a los caudales; creo que quedaría mucho mejor «embargándole»)
al que quiera en su afán enriquecerse,
aunque para ello tenga que perderse
con cuestionables formas ilegales.
(Esta décima me parece confusa: creo que por momentos se confunde en ella al avaro con su víctima.)

Aquellos que obtuvieron los avales
para poder así salir de pobres
ocultan beneficios entre sobres
con maniobras corruptas e ilegales.
El dinero a la postre hará rivales
entre el socio, el hermano o el amigo,
al culto, al rey, al rico y al mendigo,
como al súbdito, al noble o al plebeyo,
lo feo puede convertirlo en bello,
e incluso al injurioso hará testigo.
(En el cuarteto inicial pareces tocar el tema de la corrupción política, pero luego pasas al clásico tema quevediano de las cualidades envilecedoras del dinero: le falta unidad de propósito a la décima, me parece.)

Los humanos son simples enemigos
de este planeta azul, que les rodean,
(No comprendo la frase «que les rodean». Parecería que te refieres a que el planeta rodea a los humanos, y si así fuera correspondería el singular «rodea». Si fueran los humanos que rodean al planeta, correspondería «que lo rodean».)
para alcanzar aquello que desean
maltratándole dejan sus castigos.
(¿«dejan sus castigos»?: ¿quieres decir que lo castigan?)
Mirando satisfechos sus ombligos
tan solo pueden ver que la decencia
será la sombra ajena a su conciencia
mientras no les afecte a sus bolsillos,
entre tanto los míseros caudillos
otorgan gracia, indulto y providencia.
(Más allá de los detalles señalados, esta décima me parece confusa, sobre todo en el sexteto final del que entiendo poco.)

La justicia con una gran frecuencia
ampara casi siempre al que más tiene
(¿Con una gran frecuencia ampara casi siempre? Me parece excesiva la redundancia.)
y aunque por sinvergüenza le condene
al final se le da soez clemencia.
(El sujeto era «la justicia»; dices «le condene»; creo que el «se», que pasa abruptamente al impersonal, no corresponde.)
Tan solo cuando prima la indulgencia
se mirará al que tiene en la cartera
la causa de la prueba más certera,
(¿la causa de la prueba más certera? ¿Te refieres al dinero?)
haciendo que el ladrón de guante blanco
se lleve aquello que ha robado al banco
y a otros los arrojan a la acera.
(creo que quieres decir «mientras a otros...: la conjunción «y» no parece servir para esto.)
(Esta décima dedicada a la venalidad de la justicia me parece bastante coherente.)

El que al buscar el bienestar quisiera
obtener sustanciosa y gran fortuna
aunque tuviera que pasar hambruna
sin dudarlo ese iluso siempre espera.
(Los tres primeros versos configuran un sujeto, por lo que uno espera un verbo. El cuarto verso, con ese raro «ese iluso», nos desilusiona: no lo entiendo.)
La codicia es truhan y es altanera,
puede albergar en nuestra subconsciencia
la envidia, la mentira, la demencia,
la usura, la traición y egolatría,
la razón simplemente perdería
(Creo que el tiempo verbal de «perdería» es inconsistente; corresponde «pierde» o quizás «perderá».)
con tal malévola y dañina influencia.
(Nuevamente en esta décima me parece que el cuarteto inicial no continúa en el sexteto, falta unidad de propósito.)

Quien con fe pide que le den clemencia
y usa para ello el reza cada día,
en su profunda convicción diría
que el orar con fervor da la indulgencia.
¿Entonces, puede ser que en penitencia
algún ser le perdone los pecados
y el resto quedarán desamparados
a merced de lo humano o lo divino?,
por ello solo aceptarán su sino
aquellos que no estén desheredados.
(Esta décima me parece de crítica al concepto religioso del perdón, no veo que tiene que ver con el tema de la avaricia; por otra parte, no adivino la relación causal que pareces establecer entre los versos anteriores y los dos últimos.)

A veces cuando vemos desalmados
que expolian todo aquello que es ajeno
(No entiendo acá el «que es ajeno»; supongo que quieres decir «que les es ajeno», «ajeno» así en abstracto quiere decir poco.)
entre nuestro interior sucio y obsceno
(Creo que donde dices «entre» bien iría «en».)
permanecen los ojos bien cerrados.
Proyectos que quedaron mal parados
por el ego y las vanas pretensiones
buscarán en los hombres las acciones
dignas de los sudores de sus frentes,
callados quedarán e indiferentes
ocultando sus miedos y ambiciones.
(El cuarteto inicial describe nuestra tendencia a «hacer la vista gorda»; no entiendo qué dice el sexteto...)

Al buscar cosechar nuestras acciones
si crecen rodeadas de basura
se verá en la simiente que perdura
la podredumbre en tantas perversiones.
Con tañidos, inciensos y oraciones,
mientras que las campanas suenen mudas
las almas nobles quedarán desnudas
entre la mísera y voraz codicia,
pues quedando amparada en la malicia
(El «quedando» me parece prescindible)
permanece la sombra de algún judas.
(Esta décima, describiendo la inutilidad de nuestros esfuerzos en un ambiente podrido, me parece bastante coherente, aunque el tema de la avaricia esté lejanamente relacionado.)

Para que no nos quede ya más duda
ni parecieran meras aversiones
lo que tan solo son divagaciones
puede ser pura reflexión desnuda.
Pues la verdad aunque sonara cruda
tocando muchas veces la moral
al tener que ahondar en lo esencial
nos pudiera enseñar nuestra miseria,
(Creo que corresponde «podría» donde dices «pudiera».)
por ello al indagar en la materia
tendremos que cuidarnos de este mal.
(Esta décima me resulta insulsa; creo que, por ser la última, te convendría volver al tema central de la avaricia.)
 
Última edición:
Estupendos endecasílabos, denunciando un crimen moral que ocurre cada día como algo normal y corriente en todo el mundo.

Un abrazo,

Gladiadora_________________
 

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La avaricia es sinónimo del mal,
corruptora del triste ser humano,
el mismo que hoy te trata como hermano
te negará mañana pan y sal.
El mísero no entiende de moral
a cualquier desdichado cobra fianza
y con ello se llena bien la panza
esperando alcanzar después riqueza
a costa de llevar a la pobreza
al que busca en la suerte su bonanza.


Y mientras la vileza encuentra alianza
con sibilino y despreciable engaño,
sin rubor causará miseria y daño
al vender humo en forma de esperanza.
Mientras otorga su total confianza
mostrará donosura en sus modales
embaucándole todos los caudales
al que quiera en su afán enriquecerse,
aunque para ello tenga que perderse
con cuestionables formas ilegales.


Aquellos que obtuvieron los avales
para poder así salir de pobres
ocultan beneficios entre sobres
con maniobras corruptas e ilegales.
El dinero a la postre hará rivales
entre el socio, el hermano o el amigo,
al culto, al rey, al rico y al mendigo,
como al súbdito, al noble o al plebeyo,
lo feo puede convertirlo en bello,
e incluso al injurioso hará testigo.


Los humanos son simples enemigos
de este planeta azul, que les rodean,
para alcanzar aquello que desean
maltratándole dejan sus castigos.
Mirando satisfechos sus ombligos
tan solo pueden ver que la decencia
será la sombra ajena a su conciencia
mientras no les afecte a sus bolsillos,
entre tanto los míseros caudillos
otorgan gracia, indulto y providencia.

La justicia con una gran frecuencia
ampara casi siempre al que más tiene
y aunque por sinvergüenza le condene
al final se le da soez clemencia.
Tan solo cuando prima la indulgencia
se mirará al que tiene en la cartera
la causa de la prueba más certera,
haciendo que el ladrón de guante blanco
se lleve aquello que ha robado al banco
y a otros los arrojan a la acera.


El que al buscar el bienestar quisiera
obtener sustanciosa y gran fortuna
aunque tuviera que pasar hambruna
sin dudarlo ese iluso siempre espera.
La codicia es truhan y es altanera,
puede albergar en nuestra subconsciencia
la envidia, la mentira, la demencia,
la usura, la traición y egolatría,
la razón simplemente perdería
con tal malévola y dañina influencia.


Quien con fe pide que le den clemencia
y usa para ello el reza cada día,
en su profunda convicción diría
que el orar con fervor da la indulgencia.
¿Entonces, puede ser que en penitencia
algún ser le perdone los pecados
y el resto quedarán desamparados
a merced de lo humano o lo divino?,
por ello solo aceptarán su sino
aquellos que no estén desheredados.

A veces cuando vemos desalmados
que expolian todo aquello que es ajeno
entre nuestro interior sucio y obsceno
permanecen los ojos bien cerrados.
Proyectos que quedaron mal parados
por el ego y las vanas pretensiones
buscarán en los hombres las acciones
dignas de los sudores de sus frentes,
callados quedarán e indiferentes
ocultando sus miedos y ambiciones.


Al buscar cosechar nuestras acciones
si crecen rodeadas de basura
se verá en la simiente que perdura
la podredumbre en tantas perversiones.
Con tañidos, inciensos y oraciones,
mientras que las campanas suenen mudas
las almas nobles quedarán desnudas
entre la mísera y voraz codicia,
pues quedando amparada en la malicia
permanece la sombra de algún judas.


Para que no nos quede ya más duda
ni parecieran meras aversiones
lo que tan solo son divagaciones
puede ser pura reflexión desnuda.
Pues la verdad aunque sonara cruda
tocando muchas veces la moral
al tener que ahondar en lo esencial
nos pudiera enseñar nuestra miseria,
por ello al indagar en la materia
tendremos que cuidarnos de este mal.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
3-12-2018

Sin lugar a duda alguna la AVARICIA, es un aspecto más de la miserias humanas.
Sin desperdicio tu poema estimado Antonio, poeta y maestro. Una vez más nos muestras la realidad de frente, no solo Judas se atrevió
contra Jesús, Pedro lo negó tres veces, tal vez por miedo. La avaricia es también un aspectos de los miedos, porque aquél que quiere tener más, lo desea desde un lugar de carencias, necesidad de tener para no perderse en la pobreza. Un placer la lectura, y un placer comentar tu obra.- Felicidades por esos diez años en Mundo Poesía.-
 
No es de extrañarse que halla ocupado tantas décimas para hablar de una de nuestras peores calamidades humanas, la avaricia lo come todo, engulle cada verso y aliento como un agujero negro en la sangre, magistral poema, saludos Alex
 
La avaricia es sinónimo del mal,
corruptora del triste ser humano,
el mismo que hoy te trata como hermano
te negará mañana pan y sal.
El mísero no entiende de moral
a cualquier desdichado cobra fianza
y con ello se llena bien la panza
esperando alcanzar después riqueza
a costa de llevar a la pobreza
al que busca en la suerte su bonanza.


Y mientras la vileza encuentra alianza
con sibilino y despreciable engaño,
sin rubor causará miseria y daño
al vender humo en forma de esperanza.
Mientras otorga su total confianza
mostrará donosura en sus modales
embaucándole todos los caudales
al que quiera en su afán enriquecerse,
aunque para ello tenga que perderse
con cuestionables formas ilegales.


Aquellos que obtuvieron los avales
para poder así salir de pobres
ocultan beneficios entre sobres
con maniobras corruptas e ilegales.
El dinero a la postre hará rivales
entre el socio, el hermano o el amigo,
al culto, al rey, al rico y al mendigo,
como al súbdito, al noble o al plebeyo,
lo feo puede convertirlo en bello,
e incluso al injurioso hará testigo.


Los humanos son simples enemigos
de este planeta azul, que les rodean,
para alcanzar aquello que desean
maltratándole dejan sus castigos.
Mirando satisfechos sus ombligos
tan solo pueden ver que la decencia
será la sombra ajena a su conciencia
mientras no les afecte a sus bolsillos,
entre tanto los míseros caudillos
otorgan gracia, indulto y providencia.

La justicia con una gran frecuencia
ampara casi siempre al que más tiene
y aunque por sinvergüenza le condene
al final se le da soez clemencia.
Tan solo cuando prima la indulgencia
se mirará al que tiene en la cartera
la causa de la prueba más certera,
haciendo que el ladrón de guante blanco
se lleve aquello que ha robado al banco
y a otros los arrojan a la acera.


El que al buscar el bienestar quisiera
obtener sustanciosa y gran fortuna
aunque tuviera que pasar hambruna
sin dudarlo ese iluso siempre espera.
La codicia es truhan y es altanera,
puede albergar en nuestra subconsciencia
la envidia, la mentira, la demencia,
la usura, la traición y egolatría,
la razón simplemente perdería
con tal malévola y dañina influencia.


Quien con fe pide que le den clemencia
y usa para ello el reza cada día,
en su profunda convicción diría
que el orar con fervor da la indulgencia.
¿Entonces, puede ser que en penitencia
algún ser le perdone los pecados
y el resto quedarán desamparados
a merced de lo humano o lo divino?,
por ello solo aceptarán su sino
aquellos que no estén desheredados.

A veces cuando vemos desalmados
que expolian todo aquello que es ajeno
entre nuestro interior sucio y obsceno
permanecen los ojos bien cerrados.
Proyectos que quedaron mal parados
por el ego y las vanas pretensiones
buscarán en los hombres las acciones
dignas de los sudores de sus frentes,
callados quedarán e indiferentes
ocultando sus miedos y ambiciones.


Al buscar cosechar nuestras acciones
si crecen rodeadas de basura
se verá en la simiente que perdura
la podredumbre en tantas perversiones.
Con tañidos, inciensos y oraciones,
mientras que las campanas suenen mudas
las almas nobles quedarán desnudas
entre la mísera y voraz codicia,
pues quedando amparada en la malicia
permanece la sombra de algún judas.


Para que no nos quede ya más duda
ni parecieran meras aversiones
lo que tan solo son divagaciones
puede ser pura reflexión desnuda.
Pues la verdad aunque sonara cruda
tocando muchas veces la moral
al tener que ahondar en lo esencial
nos pudiera enseñar nuestra miseria,
por ello al indagar en la materia
tendremos que cuidarnos de este mal.



Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
3-12-2018
Con la avaricia hemos topado, amigo Antonio.
Y digo yo, que pa cuatro días que vamos a estar aquí de qué sirve corromper y corromperse y negar que somos nada.
Maldito don dinero, malaya la injusta justicia de guante blanco...y cuántos falsos testigos.
Estupendas reales décimas, Antonio, que tanto en provincias como en la capital dejan constancia del mal funcionamiento de la humana materia.
Un abrazo hasta los madriles compañero.
 
¡Caramba, Antonio! ¡Cien endecasílabos en diez décimas! No estuviste avaro...

Revisando tus décimas he encontrado correctos los endecasílabos, y correctas y bien elegidas las rimas, has evitado en general los ripios.

Tienes detalles de puntuación, algunos de conjugación verbal, algunas redundancias notables y algunas incoherencias. Parecería que tu propósito fuera enhebrar décimas, sin que resulte claro lo que en ellas quieres decir.

Te comento puntualmente en la cita.

abrazo
j.
Gracias Jorge, lo miraré detenidamente.
Otro abrazo.
 
Sin lugar a duda alguna la AVARICIA, es un aspecto más de la miserias humanas.
Sin desperdicio tu poema estimado Antonio, poeta y maestro. Una vez más nos muestras la realidad de frente, no solo Judas se atrevió
contra Jesús, Pedro lo negó tres veces, tal vez por miedo. La avaricia es también un aspectos de los miedos, porque aquél que quiere tener más, lo desea desde un lugar de carencias, necesidad de tener para no perderse en la pobreza. Un placer la lectura, y un placer comentar tu obra.- Felicidades por esos diez años en Mundo Poesía.-
Muchas gracias por tus siempre gentiles palabras, estimada Catia y por tu felicitación.
Un fuerte y cordial abrazo.
 
Con la avaricia hemos topado, amigo Antonio.
Y digo yo, que pa cuatro días que vamos a estar aquí de qué sirve corromper y corromperse y negar que somos nada.
Maldito don dinero, malaya la injusta justicia de guante blanco...y cuántos falsos testigos.
Estupendas reales décimas, Antonio, que tanto en provincias como en la capital dejan constancia del mal funcionamiento de la humana materia.
Un abrazo hasta los madriles compañero.
Muchas gracias estimado Alonso por tu visita y buen comentario a estos versos.
Un fuerte abrazo, amigo.
 

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