Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Olor a metal, se movió todo menos el centro,
el eje quedó en suspenso y las cadenas castigan
sin preguntar.
Sobre plataformas invisibles,
forjó la mano, herrero de huellas borradas,
destinos candentes apagados por salivas calladas
de gargantas ahogadas en un mar incierto,
pintado sin pigmentos, ni razón, derretido sufrimiento.
Vertió tras el rasguño, liquido cielo, celeste y austero,
no contuvo herida blanca nube, viajante errante, solo se detuvo
Para la estocada, sangró arcoíris, sin lluvias ni truenos,
Lapidaria parada que dejó corazones ciegos.
Te llenaron de libros,…mientras mis hojas sangraron amarillas,
Te llenaron de joyas,…mi anillo redondo y frio descanso en el olvido,
Te llenaron de velas…, mientras quemaba mis yemas con cerillas,
Buscando la luz vestido de sombra matando testigos,
Te miro desde arriba, tu tan llena
y yo tan vacío.
Tu eres siembra en tierra
y yo vapor liviano sobre el río.
Se inclino la balanza bajo tus pies,
prendas cómplices gimiendo,
Yo desde arriba, gárgola de algodón
me deshago con tu derroche,
Querellas sin culpable, destrozando estas manos
Inclinaste la balanza hacia tu mejor dicha,
heroica de pecho forjada, tú, lanza en punta,
acobardado descansando en la herida me dejaste
pintando noches….con días sin pasajes...
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