Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Muy jóvenes éramos
cuando, cierto día,
los dos nos juramos
amor de por vida.
Fue en aquella banca
del florido parque,
donde te besaba
numerosas tardes.
La banca que hacía
nuestro amor el suyo
cobijo ofrecía
con su dulce arrullo.
Luego la distancia
decidió el destino
que se interpusiera
en nuestros caminos.
El tiempo escribió
en su viejo libro
un sentido adiós
con letras de olvido.
Marchitas las flores,
la banca vacía,
de antiguos amores,
muy triste suspira.
Y guarda el secreto,
entre hojas caídas,
de hermosos momentos
que fueron mi vida.
.
cuando, cierto día,
los dos nos juramos
amor de por vida.
Fue en aquella banca
del florido parque,
donde te besaba
numerosas tardes.
La banca que hacía
nuestro amor el suyo
cobijo ofrecía
con su dulce arrullo.
Luego la distancia
decidió el destino
que se interpusiera
en nuestros caminos.
El tiempo escribió
en su viejo libro
un sentido adiós
con letras de olvido.
Marchitas las flores,
la banca vacía,
de antiguos amores,
muy triste suspira.
Y guarda el secreto,
entre hojas caídas,
de hermosos momentos
que fueron mi vida.
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