Hoy me robé la banca donde nos sentamos el otro día,
aquel montón de tablas y fierros iguales a cualquier
otro montón de tablas y fierros.
La llevé a casa por gusto sin saber qué hacer
con ella, fue por eso que la usé primero
de adorno, luego
me senté en las tardes a contemplar atardeceres,
me senté sobre ella y escribí poemas, finalmente
rompí la banca, luego
quemé los pedazos y arrojé las cenizas al viento
entonando canciones desesperadas.
Es porque se me da muy bien inventar rituales y
creérmelos, soy demasiado ingenuo o romántico,
lo que en cualquier lengua equivale a estúpido
pero la plaza se quedó sin una banca
y yo sigo igual de solo en la misma plaza
y sin donde poder sentarme.
aquel montón de tablas y fierros iguales a cualquier
otro montón de tablas y fierros.
La llevé a casa por gusto sin saber qué hacer
con ella, fue por eso que la usé primero
de adorno, luego
me senté en las tardes a contemplar atardeceres,
me senté sobre ella y escribí poemas, finalmente
rompí la banca, luego
quemé los pedazos y arrojé las cenizas al viento
entonando canciones desesperadas.
Es porque se me da muy bien inventar rituales y
creérmelos, soy demasiado ingenuo o romántico,
lo que en cualquier lengua equivale a estúpido
pero la plaza se quedó sin una banca
y yo sigo igual de solo en la misma plaza
y sin donde poder sentarme.
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