JLA
Poeta asiduo al portal
Nos cortan los sueños con tijeras, maliciosos.
Empañadas están mis mejillas,
Sudorosos mis ojos agonizantes,
Nos lanzan flechas con fuego, codiciosos.
No es riqueza, lo que se alega.
Es libertad, Y se encara el alma.
Nos beben, como al vino,
En sus refinadas copas.
Nos sangran, las pestañas,
De tanto mirar tan alto,
Nos estrujan, La carne,
Y otra ves al rebaño.
La tempestad se lanza, en el aire temprano,
Ya no es clara la mañana,
Ya no esta alumbrada de estrellas la noche,
De sombra las voces, Que nos maltratan.
En la barca de papel, Me pretendo,
En los lagos, sigo remando.
Vano, como el pobre,
Silencioso, como el cielo.
A un segundo de ahogado, Veleidoso,
Estiro el último respiro ausente,
Como un grito de aliento, minucioso,
Como una bengala de llanto.
Empañadas están mis mejillas,
Sudorosos mis ojos agonizantes,
Nos lanzan flechas con fuego, codiciosos.
No es riqueza, lo que se alega.
Es libertad, Y se encara el alma.
Nos beben, como al vino,
En sus refinadas copas.
Nos sangran, las pestañas,
De tanto mirar tan alto,
Nos estrujan, La carne,
Y otra ves al rebaño.
La tempestad se lanza, en el aire temprano,
Ya no es clara la mañana,
Ya no esta alumbrada de estrellas la noche,
De sombra las voces, Que nos maltratan.
En la barca de papel, Me pretendo,
En los lagos, sigo remando.
Vano, como el pobre,
Silencioso, como el cielo.
A un segundo de ahogado, Veleidoso,
Estiro el último respiro ausente,
Como un grito de aliento, minucioso,
Como una bengala de llanto.