Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
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La batalla de los demonios
Al compás del vaivén de las llamas
que consumen nuestro ser
y de las notas armoniosas que interpretan
nuestros gemidos, surge un voraz incendio
capaz de consumirnos... en pasión y deseo.
Quemando pieles, agudizando los sentidos
incitando a la lujuria hacer de nuestros cuerpos su nido.
Danzan en trance, los demonios presumidos
que surgen de lo más profundo de nuestro ser
apoderándose de nuestros cuerpos de nuestras mentes,
luchando por morir o renacer,
en constante batalla con el deber y el placer.
!Místico embrujo que nos transporta, nos hace levitar
así nos sentimos el uno al otro, como si fuéramos de
un mismo cuerpo sangre y latidos!
Soy tu infierno y tú mi demonio,
consumida por tu carne y devorada por tu piel
con total entrega serás mi hombre y yo tu mujer
y no habrá demonio al que no podamos vencer.
La batalla de los demonios
Al compás del vaivén de las llamas
que consumen nuestro ser
y de las notas armoniosas que interpretan
nuestros gemidos, surge un voraz incendio
capaz de consumirnos... en pasión y deseo.
Quemando pieles, agudizando los sentidos
incitando a la lujuria hacer de nuestros cuerpos su nido.
Danzan en trance, los demonios presumidos
que surgen de lo más profundo de nuestro ser
apoderándose de nuestros cuerpos de nuestras mentes,
luchando por morir o renacer,
en constante batalla con el deber y el placer.
!Místico embrujo que nos transporta, nos hace levitar
así nos sentimos el uno al otro, como si fuéramos de
un mismo cuerpo sangre y latidos!
Soy tu infierno y tú mi demonio,
consumida por tu carne y devorada por tu piel
con total entrega serás mi hombre y yo tu mujer
y no habrá demonio al que no podamos vencer.
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