La batalla del silencio

dark-maiden

Poeta fiel al portal
Sangran las voces, y los susurros ganan
la batalla de los silencios.
Romperé el vacío fonético que nos invade
cuando nos miramos ante el caos.

La desgracia se halla dentro de estas paredes
de afonía disfrazadas de mudez.
Arrancaré las palabras de tus ojos,
como tú los versos de mis dedos.

Desesperadamente me exijo conquistar
tu dominio de soledad arcaica.
Sólo ante las eras, ante mis ojos de mármol.

En esta contienda, sólo hay una guerrera
y dos vencedores.
El miedo congela nuestras venas
ardientes de lunas no consumadas.
 
Qué gran locura.
Sí, señor.
Hay que escapar del Miedo.
Pero el Miedo está en la nariz.


Intentamos ser amables, y no temibles.


Abrimos el corazón.
Procuramos salir de prisión.
Bueno, de casa, quiero decir.
Encerrados en casa, muchas horas, sin hacer nada por la vida...


Eso es malo. Eso es nariz. Eso es Miedo.


Hay que obrar.
Como sea.
Madrugar...
Y salir. Y para ello, hemos de conciliar el sueño. Sin amar la noche.


Sin disfrutarla. Porque ¿ Quién disfruta la noche ?
Es el Sol, nuestro mejor amigo.
El Sol, que irradia luz y calor.
Y nos hace sentirnos cálidos. Eminentes. Caminantes. Para celebrar que estamos vivos.


El Sol es nuestro aliado. Entonces, así, sí podemos amar.
Aflorando.
Saliendo.
Fluyendo.


Dando largos paseos. Porque el hogar es acogedor.
Pero exige, también, amabilidad.
Por supuesto.
Tu familia te lo pide.


Tú lo logras, haciendo cosas. Obrando. Por ejemplo, haces la cama.
Pones la mesa.
Friegas los platos.
Cocinas una tortilla francesa.


O si no, barres tu habitación. ¡ Algo ! Es la obra, la que nos permite gozar.
 
Qué gran locura.
Sí, señor.
Hay que escapar del Miedo.
Pero el Miedo está en la nariz.


Intentamos ser amables, y no temibles.


Abrimos el corazón.
Procuramos salir de prisión.
Bueno, de casa, quiero decir.
Encerrados en casa, muchas horas, sin hacer nada por la vida...


Eso es malo. Eso es nariz. Eso es Miedo.


Hay que obrar.
Como sea.
Madrugar...
Y salir. Y para ello, hemos de conciliar el sueño. Sin amar la noche.


Sin disfrutarla. Porque ¿ Quién disfruta la noche ?
Es el Sol, nuestro mejor amigo.
El Sol, que irradia luz y calor.
Y nos hace sentirnos cálidos. Eminentes. Caminantes. Para celebrar que estamos vivos.


El Sol es nuestro aliado. Entonces, así, sí podemos amar.
Aflorando.
Saliendo.
Fluyendo.


Dando largos paseos. Porque el hogar es acogedor.
Pero exige, también, amabilidad.
Por supuesto.
Tu familia te lo pide.


Tú lo logras, haciendo cosas. Obrando. Por ejemplo, haces la cama.
Pones la mesa.
Friegas los platos.
Cocinas una tortilla francesa.


O si no, barres tu habitación. ¡ Algo ! Es la obra, la que nos permite gozar.


Magnífico tu poema.
Un saludo.
 

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