viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Te conozco hundida en mi cuerpo
sin perder la voz que te abraza.
Te percibo dormida en el barro
que se inventa mis ansias de amor.
Almíbar de lenguas y sueños,
gigante de rosas marinas
que henchidas las huellas a su paso
concibe mi oasis y mi hambre.
Te deseo hasta que me duele la vida,
te suplico el duelo que me mate,
y entre sábanas tibias nos tenemos,
nos amamos, nos comemos,
nos rompemos en los labios.
Sumergidos en pócimas de algodón
que estallan sin remedio
desde las entrañas,
hasta el corazón infinito
del universo más salvaje.
Después te espero
en mi pecho desnudo,
para que te acuestes en mí,
y mi aliento te regala una nana.
recordando el hermoso vuelo
de tus cansadas alas prohibidas. [/center:790799c06a]
Te conozco hundida en mi cuerpo
sin perder la voz que te abraza.
Te percibo dormida en el barro
que se inventa mis ansias de amor.
Almíbar de lenguas y sueños,
gigante de rosas marinas
que henchidas las huellas a su paso
concibe mi oasis y mi hambre.
Te deseo hasta que me duele la vida,
te suplico el duelo que me mate,
y entre sábanas tibias nos tenemos,
nos amamos, nos comemos,
nos rompemos en los labios.
Sumergidos en pócimas de algodón
que estallan sin remedio
desde las entrañas,
hasta el corazón infinito
del universo más salvaje.
Después te espero
en mi pecho desnudo,
para que te acuestes en mí,
y mi aliento te regala una nana.
recordando el hermoso vuelo
de tus cansadas alas prohibidas. [/center:790799c06a]