Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando aquella guitarra desgranaba
compases de candente bulería,
el tablado con gran algarabía
al mago de la noche despertaba.
La niña con las manos aleteaba
con puntas y con tacos transmitía
el hechizo ancestral de la alegría,
pues su danza de maja enamoraba.
Los mozos alentaban el torneo
y hasta el gallo cantor de la veleta,
ya que era en Buenos Aires el jaleo.
Con las perlas de luz en su peineta
y su rostro gentil de camafeo,
en torno a su cintura tan coqueta...
Graciosa voltereta
dan los amplios volados de su falda,
besando el bastidor de La Giralda.
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(Cuadro pintado por Celeste del Pozo)
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