Anaa
Poeta asiduo al portal
Me quisiste tanto y tan profundo,
que no hay en mí, nada que no sea tuyo
me cuidaste con tanto esmero,
que mi cuerpo evoca el tacto de tus dedos.
Ahora que te has ido, todo se quedó dormido,
solo queda angustia, llanto y recuerdos
ando vagando por calles estrechas de hielo,
arrastrando tu amor entre sombras y silencios.
Me amaste tanto y fue tan fiel sentimiento,
que de mi cuerpo la piel se me desprende
añorando a gritos la esencia de tu sosiego,
el roce suave de tus caricias perennes.
Ahora que tu alma vuela por el infinito,
mi cuerpo se pierde entre brisas y quejidos
busco el aroma difuminado de tus latidos,
en un mundo donde todo es olvido.
Me amaste tanto y tan dulcemente,
que ya no me queda, nada merecido
todo cuanto de mi apariencia admiraste,
por siempre en tu corazón, lo llevas prendido.
que no hay en mí, nada que no sea tuyo
me cuidaste con tanto esmero,
que mi cuerpo evoca el tacto de tus dedos.
Ahora que te has ido, todo se quedó dormido,
solo queda angustia, llanto y recuerdos
ando vagando por calles estrechas de hielo,
arrastrando tu amor entre sombras y silencios.
Me amaste tanto y fue tan fiel sentimiento,
que de mi cuerpo la piel se me desprende
añorando a gritos la esencia de tu sosiego,
el roce suave de tus caricias perennes.
Ahora que tu alma vuela por el infinito,
mi cuerpo se pierde entre brisas y quejidos
busco el aroma difuminado de tus latidos,
en un mundo donde todo es olvido.
Me amaste tanto y tan dulcemente,
que ya no me queda, nada merecido
todo cuanto de mi apariencia admiraste,
por siempre en tu corazón, lo llevas prendido.