BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dónde se va gestando este secreto
de voces concurridas de gestos automáticos
de opiniones subvertidas de acaloramiento
de miembros? En qué lugar la luz
deposita su tela amarilla para encender
teas lumínicas sin belleza? Acantonados
los ejércitos del rey descansan. Y son fuertes
y armados, y solitarios ríos albergan el carmín
asesino de sus camisas y brazos. Las vísceras
les quedan colgando, son estrategas en un mundo
que ulula beligerantes cánticos.
En qué corrosión hallar el dominio de las piedras,
la fortaleza intacta del camino fundamental, el triste
sosiego de una palabra escondida en un retamal?
Dónde, sí, hallar la palabra dormida y consoladora?
Si muero en posición vertical, me parezco a un cielo
que no hubiera dormido, que hubiera estado vigilante
toda la noche, como un perro nocturno. Conjuros
de muerte observan mi lado austero, contaminándose,
mi vida, un pueblo con carros y pozos.
Si es en horizontal, en cambio, es la noche toda
que ausenta sus formas delirantes por los prados
del solsticio, y acabo sosteniendo los dientes de un millar
de compromisarios imberbes.
Hay luz en los dominios del aire, en las luciérnagas ventosas,
que acumulan subterráneas fosforescencias y clavos de agua
eléctrica.
Mi asombro proviene de ese título con que bautizan
a los muertos.
©
de voces concurridas de gestos automáticos
de opiniones subvertidas de acaloramiento
de miembros? En qué lugar la luz
deposita su tela amarilla para encender
teas lumínicas sin belleza? Acantonados
los ejércitos del rey descansan. Y son fuertes
y armados, y solitarios ríos albergan el carmín
asesino de sus camisas y brazos. Las vísceras
les quedan colgando, son estrategas en un mundo
que ulula beligerantes cánticos.
En qué corrosión hallar el dominio de las piedras,
la fortaleza intacta del camino fundamental, el triste
sosiego de una palabra escondida en un retamal?
Dónde, sí, hallar la palabra dormida y consoladora?
Si muero en posición vertical, me parezco a un cielo
que no hubiera dormido, que hubiera estado vigilante
toda la noche, como un perro nocturno. Conjuros
de muerte observan mi lado austero, contaminándose,
mi vida, un pueblo con carros y pozos.
Si es en horizontal, en cambio, es la noche toda
que ausenta sus formas delirantes por los prados
del solsticio, y acabo sosteniendo los dientes de un millar
de compromisarios imberbes.
Hay luz en los dominios del aire, en las luciérnagas ventosas,
que acumulan subterráneas fosforescencias y clavos de agua
eléctrica.
Mi asombro proviene de ese título con que bautizan
a los muertos.
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