Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dormida me fui quedando entre sus brazos ligeros.
Dormida se fue quedando la razón junto a los miedos.
Flotaba la paz y la calma; mientras vestía de oscuro el cielo.
Y entre miradas calladas, me fue arrullando un te quiero
El canto de una chicharra llegó a expandir el silencio.
La clara luz de la luna, se acurrucaba en el corredor sin desprecio.
Mi corazón no latía, ¡soñaba que se detenía el tiempo!
y sus brazos me rodeaban como adornando el recuerdo
Cierto que la piel tiene memoria,
y que recuerdos lleva de ancestros
Y que la bendición de una novia
anida entre muchos te quieros;
cierto que mis ojos no miran
cuando se trata de verlo,
ellos recuerdan su historia,
aunque le pongan mil velos
Se fue cansando la luna de vernos,
de vez en cuando, ocultaba la mirada,
celosa tal vez, sin remedio
Y el amor entre las sábanas, dibujaba,
deliciosos círculos de consentimiento
Y sus brazos me abrazaban,
como presintiendo,
que la necesidad estaba, más en el alma,
que en el propio cuerpo
Y entre las cortinas, la verdad, callada,
se escondió para vernos
Y constató, que la felicidad desbordada
y el afecto, se hicieron paz..., haciendo el momento perfecto;
todo quedó cubierto de nácar,
-relucía el amor desde dentro-
Y la belleza de aquella estampa,
me la llevo, hasta el país de los muertos
Cierto que la piel tiene memoria,
y que recuerdos lleva de ancestros
Y que la bendición de una novia
anida entre muchos te quieros;
cierto que mis ojos no miran
cuando se trata de verlo,
ellos recuerdan su historia,
aunque le pongan mil velos
Dormida se fue quedando la razón junto a los miedos.
Flotaba la paz y la calma; mientras vestía de oscuro el cielo.
Y entre miradas calladas, me fue arrullando un te quiero
El canto de una chicharra llegó a expandir el silencio.
La clara luz de la luna, se acurrucaba en el corredor sin desprecio.
Mi corazón no latía, ¡soñaba que se detenía el tiempo!
y sus brazos me rodeaban como adornando el recuerdo
Cierto que la piel tiene memoria,
y que recuerdos lleva de ancestros
Y que la bendición de una novia
anida entre muchos te quieros;
cierto que mis ojos no miran
cuando se trata de verlo,
ellos recuerdan su historia,
aunque le pongan mil velos
Se fue cansando la luna de vernos,
de vez en cuando, ocultaba la mirada,
celosa tal vez, sin remedio
Y el amor entre las sábanas, dibujaba,
deliciosos círculos de consentimiento
Y sus brazos me abrazaban,
como presintiendo,
que la necesidad estaba, más en el alma,
que en el propio cuerpo
Y entre las cortinas, la verdad, callada,
se escondió para vernos
Y constató, que la felicidad desbordada
y el afecto, se hicieron paz..., haciendo el momento perfecto;
todo quedó cubierto de nácar,
-relucía el amor desde dentro-
Y la belleza de aquella estampa,
me la llevo, hasta el país de los muertos
Cierto que la piel tiene memoria,
y que recuerdos lleva de ancestros
Y que la bendición de una novia
anida entre muchos te quieros;
cierto que mis ojos no miran
cuando se trata de verlo,
ellos recuerdan su historia,
aunque le pongan mil velos
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