hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Palabras crueles como dardos
las que arrojaste a mi cara
palabras que de tan filosas
cortaron en dos la sala.
De un lado quedaste tú
llena de ira,
enojada,
del otro mi desconcierto,
te juro no entendía nada.
Hablaste de años perdidos,
de desengaños y de como
la corrosiva rutina
acabó por devorarse
lo que antes nos unía.
Cuando al fin comprendí,
ya era tarde para nada...
¿Por qué será que los hombres
al ver su presa alcanzada,
nos echamos a dormir
como la bestia saciada?
¿Acaso no comprendemos
que como una fortaleza encantada,
las mujeres necesitan ser,
día tras día, conquistadas?
las que arrojaste a mi cara
palabras que de tan filosas
cortaron en dos la sala.
De un lado quedaste tú
llena de ira,
enojada,
del otro mi desconcierto,
te juro no entendía nada.
Hablaste de años perdidos,
de desengaños y de como
la corrosiva rutina
acabó por devorarse
lo que antes nos unía.
Cuando al fin comprendí,
ya era tarde para nada...
¿Por qué será que los hombres
al ver su presa alcanzada,
nos echamos a dormir
como la bestia saciada?
¿Acaso no comprendemos
que como una fortaleza encantada,
las mujeres necesitan ser,
día tras día, conquistadas?