La biblioteca de la lluvia

Rosa Reeder

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Cuando la lluvia despierta,
no viene sólo a mojar:
abre un inmenso paraguas
para ponerse a contar.


Trae libros hechos de gotas
con páginas de cristal,
donde los peces escriben
cartas de espuma y coral.


Las ventanas son pupitres,
el viento, un buen profesor,
y cada charco es un espejo
que estudia cómo es la flor.


Los caracoles, despacio,
leen con mucha atención;
las hormigas hacen mapas
sobre un botón de algodón.


Un gorrión presta su canto
como si fuera un pincel,
y dibuja en los tejados
mariposas de papel.


Cuando termina la clase,
el arcoíris, al pasar,
recoge todos los cuentos
para volverlos a sembrar.


Por eso, cuando llovizna,
no corras por escapar:
quizá la lluvia ese día
te quiera enseñar a soñar.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
 
Cuando la lluvia despierta,
no viene sólo a mojar:
abre un inmenso paraguas
para ponerse a contar.


Trae libros hechos de gotas
con páginas de cristal,
donde los peces escriben
cartas de espuma y coral.


Las ventanas son pupitres,
el viento, un buen profesor,
y cada charco es un espejo
que estudia cómo es la flor.


Los caracoles, despacio,
leen con mucha atención;
las hormigas hacen mapas
sobre un botón de algodón.


Un gorrión presta su canto
como si fuera un pincel,
y dibuja en los tejados
mariposas de papel.


Cuando termina la clase,
el arcoíris, al pasar,
recoge todos los cuentos
para volverlos a sembrar.


Por eso, cuando llovizna,
no corras por escapar:
quizá la lluvia ese día
te quiera enseñar a soñar.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Bonita poesía infantil.

Saludos
 
Cuando la lluvia despierta,
no viene sólo a mojar:
abre un inmenso paraguas
para ponerse a contar.


Trae libros hechos de gotas
con páginas de cristal,
donde los peces escriben
cartas de espuma y coral.


Las ventanas son pupitres,
el viento, un buen profesor,
y cada charco es un espejo
que estudia cómo es la flor.


Los caracoles, despacio,
leen con mucha atención;
las hormigas hacen mapas
sobre un botón de algodón.


Un gorrión presta su canto
como si fuera un pincel,
y dibuja en los tejados
mariposas de papel.


Cuando termina la clase,
el arcoíris, al pasar,
recoge todos los cuentos
para volverlos a sembrar.


Por eso, cuando llovizna,
no corras por escapar:
quizá la lluvia ese día
te quiera enseñar a soñar.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Bellos versos para los pequeños, les enseña a ellos a usar la imaginación. Me encantó. Un abrazo
 

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