La blanca campiña le implora
al cielo la lluvia callada,
la misma que llega pausada
y sangra la escarcha que mora.
También necesita que ahora
los rayos visiten la helada
y dejen la imagen colmada
del tono verduzco que añora.
Al tiempo que el día clarece
y el cielo declama su canto,
la lluvia por fin reaparece
y llena de sueños el manto;
y mientras que el blanco decrece
el verde retoma su encanto.
Gavase
al cielo la lluvia callada,
la misma que llega pausada
y sangra la escarcha que mora.
También necesita que ahora
los rayos visiten la helada
y dejen la imagen colmada
del tono verduzco que añora.
Al tiempo que el día clarece
y el cielo declama su canto,
la lluvia por fin reaparece
y llena de sueños el manto;
y mientras que el blanco decrece
el verde retoma su encanto.
Gavase
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