K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
La noche la encontró
bailando entre las notas celestiales
del susurro de aquella voz en su regazo,
sujetaba su mano y emprendían
el viaje hacia el crepúsculo
de aquella tibia tarde de enero.
Se detuvo el tiempo.
Mientras agujeraba el espacio
que dejaban sus pasos,
al adentrarse el ocaso
Saltaban felices, pedazos de firmamento
a su cabello, mientras él,
con semblante de noble caballero
atisbaba aquel fuero que crecía en su vientre de novia
De pronto,
su madre corría presurosa
a lanzarse entre sus brazos,
todavía esbozando una arcaica sonrisa
y secándose un oasis de los ojos
mientras su padre contenía dos cristales
añejados en los lacrimales,
al remover el blanco perlado del velo de su hija...
Entregaron entonces,
aquellos votos castos
a la mas alta luminosidad
y en la tierra como en el cielo
se ataban aquellas amarras
que desde siempre habían llevado al pecho
Y ella le entregó
el resto de su desierto ese día
un pedazo de pan,
para remojarlo en un para siempre compartido
Se fusionaron al fin en la imagen
de aquella fuerza invisible
que los encontraba siempre
a pesar de todos los pesares .
Si.
Fueron entonces
el principio y el fin
de un espacio anónimo
en el universo
Y hubiese sido todo eso
si en aquella pequeña ceremonia
a un millón de infinitos
mi brazo hubiere sujetado el tuyo
y si en aquellos votos santos
hubiese repiqueteado en la catedral
mi nombre
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