pecadocapital79
Poeta adicto al portal
Ana juega en la playa a esperar un barco,
hace surcos en la arena con la punta de sus dedos,
son solo garabatos pero a veces
alguno de ellos parece un corazón.
Ana camina por la orilla dejando huellas
y luego retrocede para borrarlas
odia que el mar se trague sus pisadas.
Ana se sube a las rocas y mira al horizonte,
se pregunta cuanto tardaría
en cruzar todo el charco a nado,
mira a las gaviotas con envidia
¿donde ir con unas alas de cartón?
Hay días como estos donde el gris
se te mete tanto en el alma
que llego a pensar que la pecera de mi cuarto
sería un buen refugio.
Pero Ana vive en espacios grandes
no soportaría jamás vivir en una urna
ni conmigo , ni sin mi.
Ana espera, hilando conchas para collares
que nunca se pondrá porque yo nunca veré.
Ana ignora que yo no soy su barco
que no tengo de pirata ni la bandera
sabe que quisiera naufragar en su isla
y hacerme el desmayado
y resucitar vivo entre sus labios
con su boca a boca.
Ana sonríe no es un barco
solo otra botella
que mecen las olas
en un baile pausado
hasta llegar a sus manos,
descorcha el corazón
y me lee el pensamiento.
hace surcos en la arena con la punta de sus dedos,
son solo garabatos pero a veces
alguno de ellos parece un corazón.
Ana camina por la orilla dejando huellas
y luego retrocede para borrarlas
odia que el mar se trague sus pisadas.
Ana se sube a las rocas y mira al horizonte,
se pregunta cuanto tardaría
en cruzar todo el charco a nado,
mira a las gaviotas con envidia
¿donde ir con unas alas de cartón?
Hay días como estos donde el gris
se te mete tanto en el alma
que llego a pensar que la pecera de mi cuarto
sería un buen refugio.
Pero Ana vive en espacios grandes
no soportaría jamás vivir en una urna
ni conmigo , ni sin mi.
Ana espera, hilando conchas para collares
que nunca se pondrá porque yo nunca veré.
Ana ignora que yo no soy su barco
que no tengo de pirata ni la bandera
sabe que quisiera naufragar en su isla
y hacerme el desmayado
y resucitar vivo entre sus labios
con su boca a boca.
Ana sonríe no es un barco
solo otra botella
que mecen las olas
en un baile pausado
hasta llegar a sus manos,
descorcha el corazón
y me lee el pensamiento.