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En aquella ocasión donde el mar se junto con el sentimiento de un calor, polo a polo. Que abrió fronteras al estrechar suavidad y textura tus manos sobre las mías descubiertas por el tiempo.
¿Donde se quedo la huella de nuestros pasos? ¡A caso será que quedaron marcadas en el horizonte invisible de tus perlas! ¿O en la espumosa ola que condujo a un beso?.
El alma que vagamente circulaba por la brisa fresca de tu manantial dejo su plumaje impreso, en la cascada de un suspiro en el cielo armónicamente adornado con el penacho de tu atuendo desnudo.
La joya que rodeaba tu espíritu, ahora, anido el rincón mas calido de tu corazón y bajo los frutos de tu encanto nació la grandeza de tu conspiración.
Volará la golondrina que marco en el viento la belleza de unas alas mágicas, nítidas. ¡O acaso será el cántico en la penumbra de la noche que danza felizmente en la brisa de otro cántico!
Las virtudes de la flor blanca que sembré son transparentes a la de ayer que imagine la calma de estar bendecido bajo el ocaso solo adelanta el alba que brotara de tu cueva.
La dulzura de la miel expuesta se derretirá en la pasión sobre los rieles de lo extraordinario porque no es necesario que maquilles a la vida por si sola la naturaleza es bella.
A la divina inspiración de tu sonrisa a la abundancia de tu cabello que te distingue, de la noche al día sin censura repentina marcando evidencia de aquel amor en la sedosa arena de tu piel nocturna.