Manuel Avilés Mora
Pluma libre
La dureza sabida del acero,
es manteca fundida por la llama
de un poema sentido que derrama
pura sangre, nacida del tintero.
Es la marca que deja su sendero,
la valiente mirada que declama,
y gritando silencios les reclama
a los ojos un llanto verdadero.
Sentimientos vertidos sin mesura,
te recorren la piel labrando roca,
y sembrando pasiones, te procura,
alimento de fuegos que convoca,
el espíritu muerto que sutura
los silencios heridos de tu boca.
es manteca fundida por la llama
de un poema sentido que derrama
pura sangre, nacida del tintero.
Es la marca que deja su sendero,
la valiente mirada que declama,
y gritando silencios les reclama
a los ojos un llanto verdadero.
Sentimientos vertidos sin mesura,
te recorren la piel labrando roca,
y sembrando pasiones, te procura,
alimento de fuegos que convoca,
el espíritu muerto que sutura
los silencios heridos de tu boca.
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