nando sabido
Poeta recién llegado
Permaneces secuestrada en ti misma
recluida en la expectante espera
de un imaginario aviso del destino,
como una sombra que empuja el viento
por las dudas cómplices de tu letargo.
No te es posible viajar
hasta el rincón de tu interior
que aún no conoces,
es un rincón de arena
en el sueño de tu playa
despoblada.
Bajaste de un tren
en una estación sin nombre
de un lugar desconocido
sin equipaje,
y te vistió la noche,
la soledad
o el frío que te enferma cada invierno.
Nada puedo decirte
aunque me preguntaras,
has roto hasta el reloj que marcaba
el tiempo
en el constante naufragio de tu vida.
Debes volver a la estación sin prisas
y elegir una ciudad con nombre,
para despertar la primavera
entre el humano murmullo
de otras gentes.
recluida en la expectante espera
de un imaginario aviso del destino,
como una sombra que empuja el viento
por las dudas cómplices de tu letargo.
No te es posible viajar
hasta el rincón de tu interior
que aún no conoces,
es un rincón de arena
en el sueño de tu playa
despoblada.
Bajaste de un tren
en una estación sin nombre
de un lugar desconocido
sin equipaje,
y te vistió la noche,
la soledad
o el frío que te enferma cada invierno.
Nada puedo decirte
aunque me preguntaras,
has roto hasta el reloj que marcaba
el tiempo
en el constante naufragio de tu vida.
Debes volver a la estación sin prisas
y elegir una ciudad con nombre,
para despertar la primavera
entre el humano murmullo
de otras gentes.