Alejandro Figueroa
Poeta recién llegado
Una sombra corrió por el pasillo
De los candelabros aun tibios,
En plumas de cuervo el ojo sello su luna
Y vitrales rojos de muerte
Huelen el frío emanar de sus dedos.
El crujir siniestro de una puerta sola
Hace temblor en la noche escondida.
Una bolsa negra!
Un bulto en la cama de la habitación
Refleja los nervios que tensan las horas.
Silencio...
A contraluz destilan charcos secos
Cómplices de tan macabro suceso.
De los candelabros aun tibios,
En plumas de cuervo el ojo sello su luna
Y vitrales rojos de muerte
Huelen el frío emanar de sus dedos.
El crujir siniestro de una puerta sola
Hace temblor en la noche escondida.
Una bolsa negra!
Un bulto en la cama de la habitación
Refleja los nervios que tensan las horas.
Silencio...
A contraluz destilan charcos secos
Cómplices de tan macabro suceso.