La caida

Lautaro L.

Poeta asiduo al portal
Esa tarde había salido a pasear a mi perro, de pronto escuchamos el avión, esta vez era uno solo. Un gran escarabajo gigante flotando en el cielo, su vientre se abrió y ahí la vi. Pensé que era el emperador que mandaba suministros, no podía estar más errados. Esa tarde todo cambió y tanto mi sombra como la de mi perro quedaron impresas para siempre en una pared de Hiroshima. Lo que para Einstein fue una serendipia fue para mí la muerte.

pintura_de_un_castillo_con_sombras-1280x800.jpg
 
Última edición:
Esa tarde había salido a pasear a mi perro, de pronto escuchamos el avión, esta vez era uno solo. Un gran escarabajo gigante flotando en el cielo, su vientre se abrió y ahí la vi. Pensamos que era el emperador que mandaba suministros, no podíamos estar más errados. Esa tarde todo cambio y tanto mi sombra como la de mi perro quedaron impresas para siempre en una pared de Hiroshima. Lo que para Einstein fue una serendipia fue para mí la muerte.

pintura_de_un_castillo_con_sombras-1280x800.jpg
Interesantes letras nos dejas Lautaro para disfrutar de una
buena lectura, con una acertada imagen que las acompaña.
Ha sido un placer poder pasr por tus letras.
Un abrazo. Tere
 
Recreas con tu relato el horror del poder del hombre sobre el hombre. Una debacle que dejó honda huella en el mundo y sobre todo, en los habitantes de Japón. Aún hoy, después de tantos años, continúan las secuelas de la horrible actividad. Saludos.
 
Interesantes letras nos dejas Lautaro para disfrutar de una
buena lectura, con una acertada imagen que las acompaña.
Ha sido un placer poder pasr por tus letras.
Un abrazo. Tere

Hiroshima siempre va a ser un emblema de la humanidad, un momento que marcó un antes y un después. Gracias por leer y comentar.
 
Esa tarde había salido a pasear a mi perro, de pronto escuchamos el avión, esta vez era uno solo. Un gran escarabajo gigante flotando en el cielo, su vientre se abrió y ahí la vi. Pensé que era el emperador que mandaba suministros, no podía estar más errados. Esa tarde todo cambió y tanto mi sombra como la de mi perro quedaron impresas para siempre en una pared de Hiroshima. Lo que para Einstein fue una serendipia fue para mí la muerte.

pintura_de_un_castillo_con_sombras-1280x800.jpg
Conmovedor relato. Tenemos que hacer todo lo posible para que no se repitan las atrocidades de Hiroshima y Nagasaki.

Un abrazo solidario.
 
Esa tarde había salido a pasear a mi perro, de pronto escuchamos el avión, esta vez era uno solo. Un gran escarabajo gigante flotando en el cielo, su vientre se abrió y ahí la vi. Pensé que era el emperador que mandaba suministros, no podía estar más errados. Esa tarde todo cambió y tanto mi sombra como la de mi perro quedaron impresas para siempre en una pared de Hiroshima. Lo que para Einstein fue una serendipia fue para mí la muerte.

pintura_de_un_castillo_con_sombras-1280x800.jpg
Fue atroz, recordar aquellos momentos es sopesar el posible futuro de la humanidad.
me gustó.saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba