Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
La caja de cartón que estaba guardada debajo de la cama
empezaba a contar su historia por todo el cuarto.
Nadie quería escucharla.
Pero era difícil obviarla.
Las moscas y los gusanos visitaban la acostumbrada
ternura escondida en la caja
que perfilaba el amor obsesivo guardado
que quitó la vida por locura.
Arropada entonces y dentro de la caja de cartón,
estaba el retorcido cuerpecito
de la niña muerta
tan hermosamente vestida,
viva para ella todas las mañanas al amamantarla.
¡La niña no llora!
¡La niña está muy callada!
y otra vez a la caja cuna la guardaba.
La boquita negra le abría antes de dormirla
y un beso sin asco le daba
porque para ella su hija no estaba muerta
ya que se encontraba con la niña
al amanecer de la noche
en la oscuridad que le hablaba.
empezaba a contar su historia por todo el cuarto.
Nadie quería escucharla.
Pero era difícil obviarla.
Las moscas y los gusanos visitaban la acostumbrada
ternura escondida en la caja
que perfilaba el amor obsesivo guardado
que quitó la vida por locura.
Arropada entonces y dentro de la caja de cartón,
estaba el retorcido cuerpecito
de la niña muerta
tan hermosamente vestida,
viva para ella todas las mañanas al amamantarla.
¡La niña no llora!
¡La niña está muy callada!
y otra vez a la caja cuna la guardaba.
La boquita negra le abría antes de dormirla
y un beso sin asco le daba
porque para ella su hija no estaba muerta
ya que se encontraba con la niña
al amanecer de la noche
en la oscuridad que le hablaba.
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