La caja de Pandora se abrió en Oaxaca

OscarCortazar

Poeta recién llegado
(2006)​

En el Valle bañado por la canícula
que silenciosa lastimaba desde los cerros sin árboles
el vallista se vio envuelto en una espiral de violencia y humanidad

No era sino el inicio de la catástrofe
un caos salido de esa caja de Pandora
el quehacer de los manifestantes que reanudaban, siempre reanudaban
cuando los granaderos entraron a empujones, que después se acobardaron
por ratos y se retiraban. El rearme de los manifestantes
no ofendía. La ciudad estaba fuera de tiempo o fuera de contexto
y cuando la caja se abrió totalmente asolaban los buitres
alimañas e insectos rastreros
y cualquier novedad sobrevivía en el núcleo del conflicto:
el zócalo

o molestaban la fiebre y la roña
sólo hubo un respiro que les indicó una pausa a los resistentes
clamores y demandas que exigían

lo que ambos bandos padecieron: combates improvisados
que en realidad no venían de una guerra declarada

Existió un odio en esa Oaxaca. La primavera se dilató
tan dilatada que su faz se volvió arrugada
al cruzarse con el fuego de las bombas Molotov

Los líderes, u otra cosa, seguramente la revancha, asumieron
las pedradas, la sed, el cansancio, y los heridos que se frustraron:
policías, fuerzas del orden, porros
rara vez huyeron de las barricadas protegidas
por agremiados, maestros, jóvenes, mujeres
su vocación era el ser rebelde
en derredor, desde Viguera, pasando por Cinco Señores, hasta Xoxo
se magnificaron los ataques y las mentadas
que tardaron en disminuir. La pena de los disidentes y la falta de acuerdos
en esa Oaxaca que arrastró la caja de Pandora.
 
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