Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
La calle
La calle
Aquí estoy, mirándome los pelos de la mano
al trasluz de la ventana;
observo el wáter que alguien dejó
entre las pocas hierbas de ese jardín inacabado.
Quizá esta noche haya menos mosquitos;
hoy podaron los árboles, y barrieron,
pero dejaron la silla, el tótem de todos
que ha muerto y ya lo abandonan.
Ya somos dioses, y aunque el árbol tenga bolitas,
éstas caen solas y después se pisan;
para qué la escoba a quien no lo entierren,
que dejen al aire libre sobre el jardín sin flores,
el trono de los aromas.
Sólo quiero ser una piedra asentado en la roca,
una mierda corona en esta calle de pobres;
aunque la barran y los poden sin pena...
un rey en un trono sin gloria.
¿Comprendes ahora lo que quiere decir maromo?
En vida todo pía, el palomo palomea;
si el palomo por ser cojo cojea,
decir palomo cojo es subir el lomo
creando el mal en ojo del enojo que lo vea.
Si dices maricón, no dices otra cosa
que ese mari acompañado de una rosa,
y aunque la rosa poco huela
y entre flores nada sea,
todo maricón con alas vuela,
si se viste de la tela
que a gusto se desea.
Por eso el maromo maromea
y acompaña a buena moza;
si ésta es macho mariconea
y en otras hierbas roza
que son de hierbabuena;
si dulce es la jalea,
el buen palo desemboza,
aquello que ya truena
si los vientos se pelean.
Lo que quiero que comprendas,
es que en esta calle
todo son dos mierdas,
y los pelos de mi mano son ficciones;
me remito a las pruebas,
todas llenas de micciones
de los reyes de la tierra.
Bajé a la calle y me senté en el trono;
me llamaron loco por hacer lo que otros
a escondidas, con otros pelos,
y en otras hierbas.
al trasluz de la ventana;
observo el wáter que alguien dejó
entre las pocas hierbas de ese jardín inacabado.
Quizá esta noche haya menos mosquitos;
hoy podaron los árboles, y barrieron,
pero dejaron la silla, el tótem de todos
que ha muerto y ya lo abandonan.
Ya somos dioses, y aunque el árbol tenga bolitas,
éstas caen solas y después se pisan;
para qué la escoba a quien no lo entierren,
que dejen al aire libre sobre el jardín sin flores,
el trono de los aromas.
Sólo quiero ser una piedra asentado en la roca,
una mierda corona en esta calle de pobres;
aunque la barran y los poden sin pena...
un rey en un trono sin gloria.
¿Comprendes ahora lo que quiere decir maromo?
En vida todo pía, el palomo palomea;
si el palomo por ser cojo cojea,
decir palomo cojo es subir el lomo
creando el mal en ojo del enojo que lo vea.
Si dices maricón, no dices otra cosa
que ese mari acompañado de una rosa,
y aunque la rosa poco huela
y entre flores nada sea,
todo maricón con alas vuela,
si se viste de la tela
que a gusto se desea.
Por eso el maromo maromea
y acompaña a buena moza;
si ésta es macho mariconea
y en otras hierbas roza
que son de hierbabuena;
si dulce es la jalea,
el buen palo desemboza,
aquello que ya truena
si los vientos se pelean.
Lo que quiero que comprendas,
es que en esta calle
todo son dos mierdas,
y los pelos de mi mano son ficciones;
me remito a las pruebas,
todas llenas de micciones
de los reyes de la tierra.
Bajé a la calle y me senté en el trono;
me llamaron loco por hacer lo que otros
a escondidas, con otros pelos,
y en otras hierbas.
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