Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
era una camarera
hermosísima.
"el amor no
da de comer"
le escuche decir
una vez.
y fue entonces
cuando mi deseo
se escurrió
por los bolsillos
agujereados de mi pantalón
hacia el limo del suelo.
todo para nada,
y los cafés con dinero de prestado