La canción

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
(Poema inspirado en la biografía del poeta Miguel Hernández)


El frío de esta cama
me socava los huesos,
congela mis pulmones,
desgaja mi garganta.
Sujetando mis pieles
a la ropa dolida,
hago temblar al viento
con mi canto enjaulado.
Me susurran las tardes
en sus trinos silvestres,
las musas coloridas
del ocaso cercano.
Y se me van las horas
pintando mis consignas,
en los muros del tiempo
en que añoro tus brazos.
Sumergido en ensueños,
temblando de distancia,
me vuelvo hasta tus ojos
mi amada compañera,
para abrazar al hijo
que del amor creamos.
Ya no podré volver,
allí, donde sus piernas,
han dibujado el suelo,
con esfuerzo y ternura,
los cómicos tropiezos
de sus primeros pasos.
Ya no podré volver
allí, dónde mis cabras,
a recorrer el campo
con mis sueños atentos,
para pescar un verso
con el lápiz en guardia,
y cantarlo a tu oído,
bajito, en nuestro lecho.

Pero vivo en el pueblo
y en su canto me expando.
Porque soy de la tierra
y por sus luchas nazco.
Seré por siempre un puño
levantado en lo alto.
Una brisa insurrecta
empujando sus alas.
Un abrazo fraterno,
una pluma en su vuelo,
o una flor en su mármol...

En cada compañero libertario,
yo seré la canción bajo las balas.
 
(Poema inspirado en la biografía del poeta Miguel Hernández)


El frío de esta cama
me socava los huesos,
congela mis pulmones,
desgaja mi garganta.
Sujetando mis pieles
a la ropa dolida,
hago temblar al viento
con mi canto enjaulado.
Me susurran las tardes
en sus trinos silvestres,
las musas coloridas
del ocaso cercano.
Y se me van las horas
pintando mis consignas,
en los muros del tiempo
en que añoro tus brazos.
Sumergido en ensueños,
temblando de distancia,
me vuelvo hasta tus ojos
mi amada compañera,
para abrazar al hijo
que del amor creamos.
Ya no podré volver,
allí, donde sus piernas,
han dibujado el suelo,
con esfuerzo y ternura,
los cómicos tropiezos
de sus primeros pasos.
Ya no podré volver
allí, dónde mis cabras,
a recorrer el campo
con mis sueños atentos,
para pescar un verso
con el lápiz en guardia,
y cantarlo a tu oído,
bajito, en nuestro lecho.

Pero vivo en el pueblo
y en su canto me expando.
Porque soy de la tierra
y por sus luchas nazco.
Seré por siempre un puño
levantado en lo alto.
Una brisa insurrecta
empujando sus alas.
Un abrazo fraterno,
una pluma en su vuelo,
o una flor en su mármol...

En cada compañero libertario,
yo seré la canción bajo las balas.
Una canción a un guerrillero literario inmolandose , bellas letras que nos regalas Marcos R, mi aprecio y saludos cordiales
 

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