Santiago Villar
Poeta recién llegado
Fuiste mi caricia de junio,
la ráfaga del cambio anhelado,
y el sueño mil veces repetido.
Iluminaste cada rincón de mi alma,
con tu única presencia,
y con el ímpetu de tu potencia.
Nuestra felicidad se ha esfumado,
impertérritos nos hemos despedido,
y los silencios nos han invadido.
¿Cuántos impedimentos nos vedan?
¿Cuántas razones nos sobran?
¿Cuántas emociones nos faltan?