F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
La carta de Reyes Magos... que nunca llegó
A mi amiga Antoñita, hermana de la niña de mi
cuento (niña no significa tener pocos años, sino candor)
-¡Mañana vienen los Reyes..!.
¡los Reyes vienen mañana!
son las voces que pregonan
todo el candor de la infancia.
Y mientras tanto tendremos
un día de noche mágica
porque es mágica la noche
que sueña ilusiones blancas.
La noche de Reyes Magos
es noche azul de fantasmas,
noche de sueños inquietos,
dulce noche de esperanzas,
noche de tiernas promesas,
noche de niñas descalzas...
porque todos sus zapatos
se asoman por las ventanas!
¡Cuántos regalos se piden
bajo promesas aladas... !
Y cuántos no llegan nunca
porque los Reyes de Magia,
que también «traen carbón»,
no recibieron la «carta»!
Pero esta noche de Reyes
conozco a una niña cándida
que apenas si tuvo tiempo
para escribirles su carta:
porque Dios se la llevó
consigo, para asomarla
a los balcones del cielo,
que es donde tiene su casa.
Ella estará sorprendida
entre tantas niñas, ¡tantas!...
que jugará sin descanso
dilatando su mirada
en todo su derredor,
desde el ocaso hasta el alba,
teniendo la dulce paz
de las almas encantadas.
¡Quién pudiera merecer,
Antoñita, cual tu hermana
el bienestar de la gloria
por el candor de su alma,
por su infantil alegría,
por su ternura sin mancha!
Porque a pesar de sus años...
era una niña de nácar!
¡Su alma levantó el vuelo
como una paloma blanca!
A mi amiga Antoñita, hermana de la niña de mi
cuento (niña no significa tener pocos años, sino candor)
-¡Mañana vienen los Reyes..!.
¡los Reyes vienen mañana!
son las voces que pregonan
todo el candor de la infancia.
Y mientras tanto tendremos
un día de noche mágica
porque es mágica la noche
que sueña ilusiones blancas.
La noche de Reyes Magos
es noche azul de fantasmas,
noche de sueños inquietos,
dulce noche de esperanzas,
noche de tiernas promesas,
noche de niñas descalzas...
porque todos sus zapatos
se asoman por las ventanas!
¡Cuántos regalos se piden
bajo promesas aladas... !
Y cuántos no llegan nunca
porque los Reyes de Magia,
que también «traen carbón»,
no recibieron la «carta»!
Pero esta noche de Reyes
conozco a una niña cándida
que apenas si tuvo tiempo
para escribirles su carta:
porque Dios se la llevó
consigo, para asomarla
a los balcones del cielo,
que es donde tiene su casa.
Ella estará sorprendida
entre tantas niñas, ¡tantas!...
que jugará sin descanso
dilatando su mirada
en todo su derredor,
desde el ocaso hasta el alba,
teniendo la dulce paz
de las almas encantadas.
¡Quién pudiera merecer,
Antoñita, cual tu hermana
el bienestar de la gloria
por el candor de su alma,
por su infantil alegría,
por su ternura sin mancha!
Porque a pesar de sus años...
era una niña de nácar!
¡Su alma levantó el vuelo
como una paloma blanca!
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