kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA CARTA
—Toma, hijo, lee
«Existen sueños tan plásticos que se cuelan en el registro de los recuerdos, y no precisamente como lejanos susurros sino como puñales de piedra enquistados en la retina. De hecho ¿estás seguro de que parieron los sueños aquellos recuerdos? Quiero creer que sí, pero cada vez estoy más convencido de que todo aquello sucedió pero no puede ser, porque yo no soy un jodido ...»
—Pero... ¡¿qué coño es esto?!
—Pues mira, una carta que encontré en el baúl de tu padre; ¿cómo pudo ser tan cobarde? Solo pido que exista la vida eterna y así se pudra en el infierno. Siempre supe que había sido él, pero ahora es demasiado tarde para hacer justicia y toca olvidar. Yo ya no tengo recorrido, hijo, pero tú debes dejar esto atrás. No llores mi niño, no llores...
Kalkbadan
Madrid, septiembre de 2013
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