K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
En la superficialidad de nosotros existen muchas cosas eventuales, efímeras, circunstanciales, que a veces llaman la atención de la gente en el debut circense de la vida, entonces la gente aplaude o pasa indiferente ante nosotros.
Faltan unos cuantos días para que aborde un avión (mi alfombra mágica) y ahora estoy tratando de sincronizar mi optimismo.
Es que soy una mujer compleja, pues a mi parte real puedo sumarle una parte imaginaria, que es tan grande y controversial como la primera, porque allí guardo y dinamizo mis aspiraciones, mis ideales, mis sueños.
De pronto se me hincha el pecho de emociones encontradas y el sonido de la adrenalina que lubrica las ganas de alzar el vuelo, y sé que el salto me conducirá a la más grande fracción de mi existencia.
Mientras, los días siguen sacudiendo un viejo calendario colgado en la pared, y yo me encuentro sentada en la cama; sobre mi pierna derecha tengo un cuaderno y sobre la palma de mi mano izquierda tengo sentada mi quijada, e inevitablemente pienso en ti.
Mientras hacia mis maletas, tropecé con un par de poemas tuyos, me engolfé y me sumergí en una honda meditación algo que me robó la atención, y concluí que nunca podré alcanzar un misterio tan grande y tan precioso, como tu interior.
No me abstuve de ser atrapada por la fantasía y comencé a imaginarme con alas de luciérnaga volando, libre y segura por la atmósfera tibia de tu alma. Después de ese vuelo feliz, retornaría tristemente a mi vida; retornarían mis preocupaciones, mis aspiraciones, mis angustias, mi inseguridad mi miedo: Todo. Poseer el interior de alguien ojalá nunca te arrepientas, pero nunca me diste mejor regalo.
En días como hoy, el corazón es más elocuente que las palabras.
No sabes cuanto me gustaría verte, una última vez, y contarte muchas cosas que me pasan, a veces tristes, otras menos tristes y hasta agradables.
Se llora y parece que la vida se diluye a través de una lágrima, que es como contemplar el cielo a través de un cristal astillado: paisajes rotos, para el alma rota, así es la vida.
- ¡Pero no! también se triunfa. Como solía decirte, nunca terminará esta lucha y deseo de ser grande. Porque, los años pasan arrugando nuestra piel, pero la pérdida de ideales puede envejecernos el espíritu.
En todo caso, allí esta la vida entera, incrustada en la cola del triunfo como si este fuera el último barco de una playa solitaria.
Quizá antes de que me escribas trataré de buscarte.
Tiempo, distancia, olvido y amor Todo es relativo.
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