nasme
Poeta fiel al portal
Si en el borde mismo de sus manos me siento a esperarle. Si es de día o de noche, qué más da, si solo es girar, girar… Entraron conmigo las arañas en su casa, tejiendo en todos los rincones sus trampas, en todas y cada una caí cual díptero insignificante.
Como el sol matinal que surge de los oscuros montes y arrastras tras sí luz eterna en el instante, los acontecimientos hicieron de mí el antojo, de alguien delirante y sin escrúpulos, que rompió pilares y descarnó mi esencia hasta dejarla liquida, esparciéndome en lo absurdo.
¿Quién tiene las llaves para abrir o cerrar todo a su debido tiempo?
Te sientes en tú inconsciencia el quinto elemento, destructor del destino ajeno, un súper-hombre elegido por un aristócrata, para mí eres el error de una decisión precipitada, el tiempo en sus giros pone todo en su lugar, tú sin duda todavía no lo sabes.
Señor:
-Un día despertará en los rebabas de un desconocido que eligió usted para que se quedara, él dio las llaves, usted siempre tendrá que pedir permiso para entrar en su casa. Le enciende la chimenea, le hace las compras, le ríe las gracias…le calca.
A él no le gusta el color rojo de las mejillas. Se pone sombrero para amontonar unas ideas que no son suyas, le gusta alardear de que no siendo nada suyo es el amo de todo, afirma “…ellos son los jefes ¡Pero yo soy el qué mando! ¡Se hace lo que yo digo!”.
Sus sueños de grandeza quedarán disueltos en polvo arrastrados, como el humo de la chimenea; porque un día Éter proyectara luz a todo lo confuso y será tarde, tarde para él: También es esclavo de sus palabras.
Tarde para usted.
Tarde para mí.
Y tarde para el otro.
¿Quién es el otro?
De día o de noche, ¡Alimaña! Engendró hijos por el simple gusto de descuidarlos, todos de barro, moldeados de babas y de sus múltiples llantos, naciendo el día por él, hacen su trabajo, malditas sienes plateadas con betún blanco.
No se encuentra la nobleza en sus ojos ni sus manos, bestia escondida en máscara de dientes blancos, te llegó la noche y no puedes ver lo irracional de tus actos. ¡Tan macabro! ¡No verás nunca el cielo estrellado!
Tienes todas las llaves, las que abren puertas y candados, tú animal sediento, te bebes el vino de los amos, disimulas el hedor con colutorio, con esperanza prestada siembras laurel en la tierra y geranios en las ventanas.
Si se da cuenta son dos, uno lo eligió usted, el otro lo eligió él. Y a mí Nix me convirtió en tarántula, donde solo podré salir al mediodía. No quería irme, no en las tardes donde todos ya se han ido y todo queda en su lugar.
Le comunicaron que me despedí, así se lo hicieron saber, así lo entendió.
Tampoco quiso saber nada más… Y yo me fui con las patas tan fuertes a pasear agujeros negros.
Atentamente.
Como el sol matinal que surge de los oscuros montes y arrastras tras sí luz eterna en el instante, los acontecimientos hicieron de mí el antojo, de alguien delirante y sin escrúpulos, que rompió pilares y descarnó mi esencia hasta dejarla liquida, esparciéndome en lo absurdo.
¿Quién tiene las llaves para abrir o cerrar todo a su debido tiempo?
Te sientes en tú inconsciencia el quinto elemento, destructor del destino ajeno, un súper-hombre elegido por un aristócrata, para mí eres el error de una decisión precipitada, el tiempo en sus giros pone todo en su lugar, tú sin duda todavía no lo sabes.
Señor:
-Un día despertará en los rebabas de un desconocido que eligió usted para que se quedara, él dio las llaves, usted siempre tendrá que pedir permiso para entrar en su casa. Le enciende la chimenea, le hace las compras, le ríe las gracias…le calca.
A él no le gusta el color rojo de las mejillas. Se pone sombrero para amontonar unas ideas que no son suyas, le gusta alardear de que no siendo nada suyo es el amo de todo, afirma “…ellos son los jefes ¡Pero yo soy el qué mando! ¡Se hace lo que yo digo!”.
Sus sueños de grandeza quedarán disueltos en polvo arrastrados, como el humo de la chimenea; porque un día Éter proyectara luz a todo lo confuso y será tarde, tarde para él: También es esclavo de sus palabras.
Tarde para usted.
Tarde para mí.
Y tarde para el otro.
¿Quién es el otro?
De día o de noche, ¡Alimaña! Engendró hijos por el simple gusto de descuidarlos, todos de barro, moldeados de babas y de sus múltiples llantos, naciendo el día por él, hacen su trabajo, malditas sienes plateadas con betún blanco.
No se encuentra la nobleza en sus ojos ni sus manos, bestia escondida en máscara de dientes blancos, te llegó la noche y no puedes ver lo irracional de tus actos. ¡Tan macabro! ¡No verás nunca el cielo estrellado!
Tienes todas las llaves, las que abren puertas y candados, tú animal sediento, te bebes el vino de los amos, disimulas el hedor con colutorio, con esperanza prestada siembras laurel en la tierra y geranios en las ventanas.
Si se da cuenta son dos, uno lo eligió usted, el otro lo eligió él. Y a mí Nix me convirtió en tarántula, donde solo podré salir al mediodía. No quería irme, no en las tardes donde todos ya se han ido y todo queda en su lugar.
Le comunicaron que me despedí, así se lo hicieron saber, así lo entendió.
Tampoco quiso saber nada más… Y yo me fui con las patas tan fuertes a pasear agujeros negros.
Atentamente.
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