La casa de los espiritus

Soledad Detrapo

Poeta recién llegado
La casa en la que murió
se empezó a llenar de ruidos.
De lágrimas que chorrean por el jodido vinillo.

La casa huele a tristeza.
Huele a sangre y huele a gritos.
Huele como la pereza que se va hurgando el ombligo.

Y las ventanas cerradas
no dejan pasar la mañana.
Que se quedaron dormidas. Que ya no las despierta el alba.

Que aún por el suelo se arrastra
la sombra del asesino
y de esquina a esquina escapa burlandose del destino.

La niña sigue esperando,
sigue ladrando su lloro,
sigue muriendo de pena, sigue allí a pesar de todo.

M.D.T.
 
La casa en la que murió
se empezó a llenar de ruidos.
De lágrimas que chorrean por el jodido vinillo.

La casa huele a tristeza.
Huele a sangre y huele a gritos.
Huele como la pereza que se va hurgando el ombligo.

Y las ventanas cerradas
no dejan pasar la mañana.
Que se quedaron dormidas. Que ya no las despierta el alba.

Que aún por el suelo se arrastra
la sombra del asesino
y de esquina a esquina escapa burlandose del destino.

La niña sigue esperando,
sigue ladrando su lloro,
sigue muriendo de pena, sigue allí a pesar de todo.

M.D.T.
Buenas noches
Un placer ver tus letras en mi paso
Gracias
Un saludo
 

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