Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solía ir a un lugar
Donde el suelo era del color del ocaso,
Apartado de la ciudad donde habitaba
Aunque nunca habité allí
Con jardines que colgaban del cielo
Sosteniéndose por medio de las nubes,
Era una casa vacía
Con las paredes corroídas por el tiempo,
Sepultada por medio del recuerdo
Que se erige de un ayer ya muy lejano,
Y que cada vez con más frecuencia
Parece imposible de volver.
Los tejados eran un cedazo
Donde el sol paseaba con todo su esplendor,
Y tan potente como lo permitía su luz,
El piso era un lago de barro
Donde mis zapatos se hundían
Hasta llegar casi a mis rodillas,
Que son frágiles por la edad.
En ocasiones las tablas ya destruidas
Eran la casa de ratas y de otros habitantes
Que vivían en su propia mansión.
No acostumbraba volver allí con frecuencia
Porque por lo general,
Las lágrimas dulces de mis ojos
Eran la compañía
Que más se acercaba a mi lecho,
Que parecía haber sido olvidado
En un rincón de los ochentas.
Pero esa era la casa
Donde de niño corría descalzo
Jugando a ser un héroe,
En sus pasillos tejí mis alegrías infantiles
Y las derrotas que más vigor me dieron.
Me escondí en sus cuartos
Y sus puertas me llevaban a mundos nuevos,
Donde una taza de café y un trozo de pan
Eran el banquete
De la cena de Año Nuevo y de Navidad.
En ella aprendí a leer las estrellas
Y a escribir en el mar
Que rodeaba a una isla que yo nunca conocí
Pero ahora, ahora vivo en la casa de mis sueños,
Donde las paredes están decoradas
Con tus fotografías,
Y el piso es una extensión de tu cuerpo
Y es tan suave como tu piel.
La ventana de tus ojos
Brilla como la magia de un amanecer de abril,
Donde conocí a un ángel
Que me da la esperanza de vivir,
Y me da a probar la gloria
Con un beso que sabe a miel
Y cuyo abrazo es un ritual que me sana la piel.
Y me amarra con sus dedos
Y me junta a su movimiento
Y en un rostro hermoso
Se refleja la gracia de Dios.
Pero ahora, ahora vivo en la casa de mis sueños
Donde mis manos se mecen
Esperando renacer con tu belleza de mujer,
Y donde las puertas son del color
De tu lápiz labial
Aunque no sé si tendrán el dulce sabor a ti.
Ya no suelo ir a la casa de la pradera
Porque allí no estás tú,
Prefiero ir a la casa de mis sueños
A refrescar mi vista con tu imagen.
Esa es la casa de mis sueños
Un lugar donde siempre estés tú,
Donde no hay rincón oscuro,
Donde siempre brilla la luz.
Es la casa de mis sueños
Donde nunca me olvido de ti,
Donde tú no te olvidas de mí,
Esa es la casa de mis sueños,
Un lugar donde siempre soy feliz.
Descuida, te amo,
Hasta luego.
Donde el suelo era del color del ocaso,
Apartado de la ciudad donde habitaba
Aunque nunca habité allí
Con jardines que colgaban del cielo
Sosteniéndose por medio de las nubes,
Era una casa vacía
Con las paredes corroídas por el tiempo,
Sepultada por medio del recuerdo
Que se erige de un ayer ya muy lejano,
Y que cada vez con más frecuencia
Parece imposible de volver.
Los tejados eran un cedazo
Donde el sol paseaba con todo su esplendor,
Y tan potente como lo permitía su luz,
El piso era un lago de barro
Donde mis zapatos se hundían
Hasta llegar casi a mis rodillas,
Que son frágiles por la edad.
En ocasiones las tablas ya destruidas
Eran la casa de ratas y de otros habitantes
Que vivían en su propia mansión.
No acostumbraba volver allí con frecuencia
Porque por lo general,
Las lágrimas dulces de mis ojos
Eran la compañía
Que más se acercaba a mi lecho,
Que parecía haber sido olvidado
En un rincón de los ochentas.
Pero esa era la casa
Donde de niño corría descalzo
Jugando a ser un héroe,
En sus pasillos tejí mis alegrías infantiles
Y las derrotas que más vigor me dieron.
Me escondí en sus cuartos
Y sus puertas me llevaban a mundos nuevos,
Donde una taza de café y un trozo de pan
Eran el banquete
De la cena de Año Nuevo y de Navidad.
En ella aprendí a leer las estrellas
Y a escribir en el mar
Que rodeaba a una isla que yo nunca conocí
Pero ahora, ahora vivo en la casa de mis sueños,
Donde las paredes están decoradas
Con tus fotografías,
Y el piso es una extensión de tu cuerpo
Y es tan suave como tu piel.
La ventana de tus ojos
Brilla como la magia de un amanecer de abril,
Donde conocí a un ángel
Que me da la esperanza de vivir,
Y me da a probar la gloria
Con un beso que sabe a miel
Y cuyo abrazo es un ritual que me sana la piel.
Y me amarra con sus dedos
Y me junta a su movimiento
Y en un rostro hermoso
Se refleja la gracia de Dios.
Pero ahora, ahora vivo en la casa de mis sueños
Donde mis manos se mecen
Esperando renacer con tu belleza de mujer,
Y donde las puertas son del color
De tu lápiz labial
Aunque no sé si tendrán el dulce sabor a ti.
Ya no suelo ir a la casa de la pradera
Porque allí no estás tú,
Prefiero ir a la casa de mis sueños
A refrescar mi vista con tu imagen.
Esa es la casa de mis sueños
Un lugar donde siempre estés tú,
Donde no hay rincón oscuro,
Donde siempre brilla la luz.
Es la casa de mis sueños
Donde nunca me olvido de ti,
Donde tú no te olvidas de mí,
Esa es la casa de mis sueños,
Un lugar donde siempre soy feliz.
Descuida, te amo,
Hasta luego.
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