Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La angustia,
la paloma que vuela dentro del alma,
la paloma que vuela dentro del alma,
la que solo vive en la ventana,
y no quiere más que los vidrios que te esperan.
Las horas lentas y bajo del agua,
la paloma picoteando mis entrañas,
en la zozobra de la tarde que perece.
¡Alumbra sol de mi destino e inunda mi cara!
descuélgate de los cielos de una vez,
y has más corta esta condena,
has más livianas mis cadenas,
al desprenderte del horizonte atardecido,
que en mis ojos enrojece.
Se va la tarde hacia la noche,
los pájaros duermen,
la luna esta vestida para su danza de hoy,
el sol descansa.
Yo no revivo,
yo solo espero, en la ventana a que aparezcas
a liberarme y llevarme contigo,
a la casa de tus palomas,
a tu palomar.
El alma no acusa las horas,
la paloma no se cansa,
tu cause no se detiene y se alimenta
de las flores naranjas de la tarde,
mi ojos esperan hasta ver en el vidrio,
mi reflejo anochecido.
Y dibujar un corazón con mi aliento,
con el suspiro que contengo para ti.
El corazón no está contento,
y la angustia es la paloma que vuela,
dentro de mi alma y no quiere
otra cosa que su ventana.
Yo estaré ahí cuando regreses,
de la casa de tus palomas.