Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La casa se derrumba,
los cimientos se desplazan por doquier,
las columnas algo rotas
se balancean simplemente sin querer.
La casa se desploma,
los espejos nunca dicen lo que ven,
los pisos son pedazos que lloran
como volcanes que se apagaron ayer.
Hace falta pintura y refrescar la vista,
el panorama es un panteón,
las puertas que antes eran artistas
ya no tienen buen cartel, falta color.
La casa se derrumba en plena madrugada
con el reloj delante por quince minutos,
la sonrisa que una vez se me inundaba
decidió fugarse y no me dijo el rumbo.
Se fueron todos los recuerdos de lo que vivimos,
se extraviaron los papeles,
y pasamos de comandantes a fugitivos
que huyen del amor, ¡cómo nos duele!.
La casa se derrumba,
hay una orgía en plena vía cantonal,
aparecen en la lista las disculpas
y despedimos para siempre a la verdad.
Jugamos a decirnos que es amor
sin aceptar que fuimos presa de la culpa
de conformarnos con lo que quedó,
fingimos besos, mientras que la casa se derrumba.
los cimientos se desplazan por doquier,
las columnas algo rotas
se balancean simplemente sin querer.
La casa se desploma,
los espejos nunca dicen lo que ven,
los pisos son pedazos que lloran
como volcanes que se apagaron ayer.
Hace falta pintura y refrescar la vista,
el panorama es un panteón,
las puertas que antes eran artistas
ya no tienen buen cartel, falta color.
La casa se derrumba en plena madrugada
con el reloj delante por quince minutos,
la sonrisa que una vez se me inundaba
decidió fugarse y no me dijo el rumbo.
Se fueron todos los recuerdos de lo que vivimos,
se extraviaron los papeles,
y pasamos de comandantes a fugitivos
que huyen del amor, ¡cómo nos duele!.
La casa se derrumba,
hay una orgía en plena vía cantonal,
aparecen en la lista las disculpas
y despedimos para siempre a la verdad.
Jugamos a decirnos que es amor
sin aceptar que fuimos presa de la culpa
de conformarnos con lo que quedó,
fingimos besos, mientras que la casa se derrumba.