Sobre una pradera mirado al mar, se extiende un
farol. cubriendo sus ojos mirando al sol, al otro
lado del horizonte las gaviotas vuelan sobre
una casa sola..y..desolada.
De su puerta opaca y sin matiz,..cuelga un corazón
de bronce cubierto con el verde del cobalto
que oculta su color,..en su interior sobre
un viejo piano la figura de la nostalgia
viste la seda del ayer,..esperando
un suspiro rose su teclado entonando una
dulce balada de amor.en sus paredes las
visibles rajaduras,...claras huellas del
abandono y el descuido de quien
antes vivió aquí.
En la terraza regados en el piso escritos de sueños
dormidos que aguardan ser despertados por
el Azul del universo para pintar con sus
estrellas. La menguate mirada de su
interior,...y curar sus paredes
usando el alma. hasta llenarla
con calor dándole a..esta
casa. Un poco
de amor.
Jesse Salas