Adiós casona de las remembranzas...
Aunque no fuiste mi morada,
mis pisadas vivirán en tu interior
por el resto de los tiempos.
Aunque no era tu dueña, y nunca habité tu lecho,
casona fuiste mi guarida de los años bellos,
la cuidadora de mi amor primero,
de las tardes con panes y manteca
y noches desveladas de música y rasgueo
Adiós casona inmaculada
Aún siento tu calor de invierno en mi cuerpo.
Tus ventanales transpiran recuerdos
de aquellas noches adolescentes
Casona de mi amor contrariado, quizás
derrumben tu arquitectura, pero tu alma
volará por esos verdes intensos y la brisa
arrastrará entre los pinos tus soles y nuestras lunas,
los atardeceres y las madrugadas en las que nos cobijaste
Vivirán en ella las pisadas de tus días, de nuestras noches,
el cuarto de tu madre, testigo de aquel encuentro,
el azul de tus paredes, tu refugio, mi amor
María en la cocina, Alfonso y Toribio
Casona que fuiste compinche silenciosa
de esos besos robados en tu zaguán.
Casona en la que jamás descansé, pero que me vio
amanecer con los ojos colmados de un amor,
amor contrariado, amor raro
Casona que me infiltras nostalgia en las venas,
A pesar de los años no puedo dejar de contemplarte
cada vez que mis pasos recorren tus veredas,
mis pensamientos vuelven a aquellos días de escuela,
en las que tu dueño, era mi desvelo; tu techo mi cielo,
tus verdes, mi esperanza,
tu estilo, mi sueño
Aunque no fuiste mi morada,
mis pisadas vivirán en tu interior
por el resto de los tiempos.
Aunque no era tu dueña, y nunca habité tu lecho,
casona fuiste mi guarida de los años bellos,
la cuidadora de mi amor primero,
de las tardes con panes y manteca
y noches desveladas de música y rasgueo
Adiós casona inmaculada
Aún siento tu calor de invierno en mi cuerpo.
Tus ventanales transpiran recuerdos
de aquellas noches adolescentes
Casona de mi amor contrariado, quizás
derrumben tu arquitectura, pero tu alma
volará por esos verdes intensos y la brisa
arrastrará entre los pinos tus soles y nuestras lunas,
los atardeceres y las madrugadas en las que nos cobijaste
Vivirán en ella las pisadas de tus días, de nuestras noches,
el cuarto de tu madre, testigo de aquel encuentro,
el azul de tus paredes, tu refugio, mi amor
María en la cocina, Alfonso y Toribio
Casona que fuiste compinche silenciosa
de esos besos robados en tu zaguán.
Casona en la que jamás descansé, pero que me vio
amanecer con los ojos colmados de un amor,
amor contrariado, amor raro
Casona que me infiltras nostalgia en las venas,
A pesar de los años no puedo dejar de contemplarte
cada vez que mis pasos recorren tus veredas,
mis pensamientos vuelven a aquellos días de escuela,
en las que tu dueño, era mi desvelo; tu techo mi cielo,
tus verdes, mi esperanza,
tu estilo, mi sueño