Vessel Ledger
Poeta recién llegado
Encontrarte….
Fueaquella serendipia de un alma vagabunda,
el hallazgo imprevistoen la penumbra,
donde mi corazón se encontraba.
Hoylas horas se gastan elucubrando tu presencia,
esa misma que hoyse instala en mis rincones,
atormentando con dulce insistenciael eco de mis viejas aflicciones.
El anuncio de una muertedelicuescente,
mi pecho en un letargo denso y frio,
que niel mas vello y claro despertar,
se siente capaz de rescatarnosde este vació.
Queante la luz que deslumbrabas soy el mendigo de amor,
que tras elmejor y mayor sueño ha despertado,
hallando en el tormento sumayor esplendor y en tu azar,
halle el peor de los destinos quese me otorgo.
¿Que habrá sido nuestro amor?
Acasouna serendipia traicionera,
que nos atormento en un dulceamanecer,
prometiendo una luz que jamas fue real.
Quizássolo fue un oscuro letargo un sueño pesado,
antiguo ycompartido condenado a un silencioso despertar,
donde el eco denuestras historias de amor,
fueron condenadas a morir.
Hoynos quedamos así….
Lucubrando una compañía buscando lassombras,
de lo quehoy se mira lejano,
atándome a una mendiguez del alma,
queni el desahogar de un llanto nos despeja.
Al finalno encontramos la gloria del encuentro,
solo un desierto que elpecho reclama,
el destino hoy nos deja con el alma seca,
yun silencio por proclamar.
Si ya no queda nada dellatido,
¿que refugio nos guardara?
¿un sueño dulce quesabe a perdida?
¿o el letargo oscuro que borra nuestrahistoria?
Quizásnunca lo sepa,
pero el tormento de aquella serendipia,
brillantey colorida,
aromatizada por el sentimiento familiar,
conluz de cristal me arrastra hacia un gris,
y silenciosofinal.
Mi corazón mendigo de lo que no vuelve,
sequeda en lo que elucubra y siente,
mientras el tiempodisuelve,
tu rastro en el sol,
que se siente frio yoscuro.
Que mi sueño se vuelva,
aquel letargodonde renazca el azar,
quetanto añora mi alma,
mientras bebo este trago amargo,
y temiro partir,
hacia el horizonte friolento.
Fueaquella serendipia de un alma vagabunda,
el hallazgo imprevistoen la penumbra,
donde mi corazón se encontraba.
Hoylas horas se gastan elucubrando tu presencia,
esa misma que hoyse instala en mis rincones,
atormentando con dulce insistenciael eco de mis viejas aflicciones.
El anuncio de una muertedelicuescente,
mi pecho en un letargo denso y frio,
que niel mas vello y claro despertar,
se siente capaz de rescatarnosde este vació.
Queante la luz que deslumbrabas soy el mendigo de amor,
que tras elmejor y mayor sueño ha despertado,
hallando en el tormento sumayor esplendor y en tu azar,
halle el peor de los destinos quese me otorgo.
¿Que habrá sido nuestro amor?
Acasouna serendipia traicionera,
que nos atormento en un dulceamanecer,
prometiendo una luz que jamas fue real.
Quizássolo fue un oscuro letargo un sueño pesado,
antiguo ycompartido condenado a un silencioso despertar,
donde el eco denuestras historias de amor,
fueron condenadas a morir.
Hoynos quedamos así….
Lucubrando una compañía buscando lassombras,
de lo quehoy se mira lejano,
atándome a una mendiguez del alma,
queni el desahogar de un llanto nos despeja.
Al finalno encontramos la gloria del encuentro,
solo un desierto que elpecho reclama,
el destino hoy nos deja con el alma seca,
yun silencio por proclamar.
Si ya no queda nada dellatido,
¿que refugio nos guardara?
¿un sueño dulce quesabe a perdida?
¿o el letargo oscuro que borra nuestrahistoria?
Quizásnunca lo sepa,
pero el tormento de aquella serendipia,
brillantey colorida,
aromatizada por el sentimiento familiar,
conluz de cristal me arrastra hacia un gris,
y silenciosofinal.
Mi corazón mendigo de lo que no vuelve,
sequeda en lo que elucubra y siente,
mientras el tiempodisuelve,
tu rastro en el sol,
que se siente frio yoscuro.
Que mi sueño se vuelva,
aquel letargodonde renazca el azar,
quetanto añora mi alma,
mientras bebo este trago amargo,
y temiro partir,
hacia el horizonte friolento.