La certeza
Dejo en las huellas firmes de mis pasos
el peso de mi alma enternecida;
las horas se me escapan de las manos
y en silencio se muere mi sonrisa.
No pretendo que te duermas en mis brazos
ni que beses mis labios que te ansían,
fui caudal que corría entre tu lazos...
fui volcán, arrolladora, llama viva.
Si yo hablase de mi, hablara de ti...
diría que aún tiemblo en tus redes;
y si fuese yo, quien preguntara por mi...
sabría que no es verdad que me quieres.
Angelique
01/06/2007