el buen ladron
Poeta recién llegado
Sentada en la esquina
de la calle donde vivo
con mirada triste y vaciá
mente en blanco cara marcada y deseos de olvido
esta la chica de pelo rubio como el sol.
La noche ha sido larga y rastros ha dejado
el viento sopla aire fresco y puro
la mirada de curiosidad de aquellos que ve pasar
las cuales ella no puede tomar en cuenta.
En aquella misma esquina un niño y su madre
caminan con bella sonrisa sus primeros pasos da
su mirada vacía se conecta con aquel inocente que sonrió
haciéndola despertad del letargo que vive.
Aun con tanta tristeza y su rostro golpeado
brota una sonrisa, extendió su mano
saluda aquel hermoso ser que le ha hecho sentir
un toque angelical; con ternura él responde abriendo sus pequeños brazos
y brindando un cálido abrazo, como si supiera
que es todo lo que necesita la madre sonrió
los toma en sus brazos se despide con los ojos
y continua su camino; la chica se levanta mira hacia ambos lados
eligiendo con ojos llenos de gratitud y mirada desbordante de esperanza
de la calle donde vivo
con mirada triste y vaciá
mente en blanco cara marcada y deseos de olvido
esta la chica de pelo rubio como el sol.
La noche ha sido larga y rastros ha dejado
el viento sopla aire fresco y puro
la mirada de curiosidad de aquellos que ve pasar
las cuales ella no puede tomar en cuenta.
En aquella misma esquina un niño y su madre
caminan con bella sonrisa sus primeros pasos da
su mirada vacía se conecta con aquel inocente que sonrió
haciéndola despertad del letargo que vive.
Aun con tanta tristeza y su rostro golpeado
brota una sonrisa, extendió su mano
saluda aquel hermoso ser que le ha hecho sentir
un toque angelical; con ternura él responde abriendo sus pequeños brazos
y brindando un cálido abrazo, como si supiera
que es todo lo que necesita la madre sonrió
los toma en sus brazos se despide con los ojos
y continua su camino; la chica se levanta mira hacia ambos lados
eligiendo con ojos llenos de gratitud y mirada desbordante de esperanza