La chica que bebía lentamente su vaso con leche

marquelo

Negrito villero
...Ahora todó está de espaldas
elevándose al amor
una vez ejecutada la consigna
tus manos develan la placa
del sueño y la distancia.
Ahí refrenan mis pasos
para observarte
como una sempiterna plegaria
vistiendo tus ojos
y yo comulgo de tu cáliz
de tu nacarada piel en los himnos de la floresta.
Luego
Una mirada bastará
Una sonrisa recurrirá
Una llamada anhelante
nos unirá para siempre
porque entre tú y yo hay un nacimiento infinito.
 
Mmmm, más carita:) feliz me provocan estos sensuales y apasionados versos que elevan a la potencia máxima mi sensibilidad y sensualidad al leerte, Seguro que a esa chica le habrá pasado igual que a mí y al acelerarse los pulsos se le habrá volcado encima esa leche que bebía lentamente;)Abrazos y besos.
 
Te tengo abandonado, Antonio. Me embarqué en el concurso de metáforas y toda mi atención para buscarle sentido a las imágenes la centré ahí. Aquí sigues, escribiendo desde esa realidad donde solo habita Marquelo y de la que intentaré contagiarme un poco el tiempo suficiente.

...Ahora todó está de espaldas
elevándose al amor

Me vino a la mente la imagen de un sacerdote consagrando con la mirada puesta en el centro del retablo; no sé por qué.

El final es para siempre:

entre tú y yo hay un nacimiento infinito.

Qué bien manejas el "tú y yo". Estoy haciendo memoria y recuerdo que el primer verso tuyo que cité también llevaba un "tú y yo", en El lado oscuro de la piedra:

Tú y yo necesitamos empujar las grandes paredes del aire
 

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