Innegable descorre un encuentro opuesto
embozado en un cándido adiós funesto
recluido de besos y roces muy distinto
esquivo, inequívoco tan extinto.
¿Serán puñales lacerando mi piel?
¿Serán tus palabras hechas un ruido?
¿Será tu mirada seria ahondando?
la pérdida de la razón y el sentido.
No me elevo, tu boca ya no me lleva
sucumbí ante el álgido día qué va
atándome a su torturante tiempo,
a la quietud misteriosa de tu cuerpo.
Aquí desaparece la luz que me dio
el ambiente no es el mismo,
se mezcla de penumbra y suicidio
se hunde de dolor y hermetismo.
embozado en un cándido adiós funesto
recluido de besos y roces muy distinto
esquivo, inequívoco tan extinto.
¿Serán puñales lacerando mi piel?
¿Serán tus palabras hechas un ruido?
¿Será tu mirada seria ahondando?
la pérdida de la razón y el sentido.
No me elevo, tu boca ya no me lleva
sucumbí ante el álgido día qué va
atándome a su torturante tiempo,
a la quietud misteriosa de tu cuerpo.
Aquí desaparece la luz que me dio
el ambiente no es el mismo,
se mezcla de penumbra y suicidio
se hunde de dolor y hermetismo.
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