Eleanis
Poeta recién llegado
Sin hacerle ruido al silencio,
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Un rostro soberbio y pálido se acerca,
acaricia su rostro y sigue caminando,
aún no sabe que estoy ahí, un espejismo distrajo su mirada.
Todavía lo espero,
en la plaza de San Marco, en el “Café Florian”.
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Un rostro soberbio y pálido se acerca,
acaricia su rostro y sigue caminando,
aún no sabe que estoy ahí, un espejismo distrajo su mirada.
Todavía lo espero,
en la plaza de San Marco, en el “Café Florian”.
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