La Cita...

Eleanis

Poeta recién llegado
Sin hacerle ruido al silencio,
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Un rostro soberbio y pálido se acerca,
acaricia su rostro y sigue caminando,
aún no sabe que estoy ahí, un espejismo distrajo su mirada.
Todavía lo espero,
en la plaza de San Marco, en el “Café Florian”.​
 
Última edición:
Sin hacerle ruido al silencio,
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Un rostro soberbio y pálido se acerca,
acaricia su rostro y sigue caminando,
aún no sabe que estoy ahí, un espejismo distrajo su mirada.
Todavía lo espero,
en la plaza de San Marco, en el “Café Florian”.​

Bella evocación y grata la espera también...
Un placer pasar por tus letras
Buenas vibras y bendiciones
Freddy
 
Sin hacerle ruido al silencio,
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Un rostro soberbio y pálido se acerca,
acaricia su rostro y sigue caminando,
aún no sabe que estoy ahí, un espejismo distrajo su mirada.
Todavía lo espero,
en la plaza de San Marco, en el “Café Florian”.​
Bella manera de contarlo, a veces la citas nunca dejan de serlo y se convierten en recuerdos difusos. Me gustó mucho, como no, amiga Eleanis. Abrazote vuela. Paco.
 
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Impresionante poema!!!La muerte tiene muchas formas, a veces hasta se viste de gala pero nunca falta a la cita. ¡Magníficos versos! Un placer disfrutar de su excelente poesía, Eleanis, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Sin hacerle ruido al silencio,
un huracán que esperaba ansioso un nombre sin voz,
tomó su reloj de pulsera y al doblar la esquina,
a diez pasos de la cita, se abrieron sus lujosas alas.
Un rostro soberbio y pálido se acerca,
acaricia su rostro y sigue caminando,
aún no sabe que estoy ahí, un espejismo distrajo su mirada.
Todavía lo espero,
en la plaza de San Marco, en el “Café Florian”.​
una romántica cita nos dejas, grato leerte
 

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