Eduardo Cevallos de Labra
Poeta fiel al portal
Las llamas de las velas
rutilantes están;
las viandas y el incienso,
complementan la ocasión.
De 5 a 7 son nuestras reuniones,
desde hace algunos ayeres,
no pocos por cierto.
Para aquélla poco falta.
Un corazón de rosas,
nuestro tálamo
en medio ostenta...
acaso testigo callado.
"Eres todo en mí",
Ana Gabriel,...
¡magistral se escucha
en las penumbras!.
De magia y misticismo,
grávido el ambiente está;
del pastel,
¡solo falta la cereza!.
Finalmente, el astro rey
extinguido ha sus fulgores.
Las luces artificiales en lontananza,
el piélago ya refleja.
El viento gélido
del balcón se apodera,
y de mis esperanzas
también.
Hoy ya no pudo venir.
Quizás su esposo
obstáculo fue. Mañana,
¡mañana la esperaré de nuevo!.
rutilantes están;
las viandas y el incienso,
complementan la ocasión.
De 5 a 7 son nuestras reuniones,
desde hace algunos ayeres,
no pocos por cierto.
Para aquélla poco falta.
Un corazón de rosas,
nuestro tálamo
en medio ostenta...
acaso testigo callado.
"Eres todo en mí",
Ana Gabriel,...
¡magistral se escucha
en las penumbras!.
De magia y misticismo,
grávido el ambiente está;
del pastel,
¡solo falta la cereza!.
Finalmente, el astro rey
extinguido ha sus fulgores.
Las luces artificiales en lontananza,
el piélago ya refleja.
El viento gélido
del balcón se apodera,
y de mis esperanzas
también.
Hoy ya no pudo venir.
Quizás su esposo
obstáculo fue. Mañana,
¡mañana la esperaré de nuevo!.