Sira
Poeta fiel al portal
La ciudad de las bestias
Estas criaturas desconocidas
que merodean en mis versos y en mi mente,
con cada luna decreciente,
se ocultan tras las esquinas.
Tanto en los recovecos oscuros
como en los abismos luminiscentes,
se intercalan con veleidad concupiscente
ora deseos prístinos, ora secretos turbios.
Sin sentido. Sin motivo. Sin futuro.
Sin objeto. Sin decreto. Sin precedente.
Con cada segundo errabundo
y con cada lágrima emergente,
las bestias que pueblan mi frente
velan sin propósito y vagan sin rumbo.
Estas criaturas desconocidas
que merodean en mis versos y en mi mente,
con cada luna decreciente,
se ocultan tras las esquinas.
Tanto en los recovecos oscuros
como en los abismos luminiscentes,
se intercalan con veleidad concupiscente
ora deseos prístinos, ora secretos turbios.
Sin sentido. Sin motivo. Sin futuro.
Sin objeto. Sin decreto. Sin precedente.
Con cada segundo errabundo
y con cada lágrima emergente,
las bestias que pueblan mi frente
velan sin propósito y vagan sin rumbo.
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