rrs22tauro
Poeta recién llegado
Buenas noches compañeros del foro. Soy Rolando Rojas Salguero. Les presento mi último poema titulado "La Ciudad Gigante". Lo compuse sobre la base de una pesadilla que tuve hace tres días. Es "poesía narrativa".
Aquí lo recito:
Y aquí viene la letra:
La Ciudad Gigante
Autor: Rolando Rojas Salguero
Heme aquí en un sueño feroz.
Desperté en un lugar muy húmedo.
Con olores nauseabundos.
Una sombra como de águila oscureció mi rostro.
La débil luz de un respiradero mostraba tres estrellas.
Puntos indiferentes que no me tenían en cuenta.
Yo estaba tan abajo, hundido junto con ratas.
Los muros eran tan grandes, me sentía como un insecto.
Las gigantes piedras verduzcas eran muy pegajosas.
Trepe pegándome y despegándome.
Al cabo de tres horas logre salir a un aire y un suelo mas secos.
¿Qué era lo que veía?
Pirámides, templos, fuertes. Todos gigantescos.
Una enorme luna roja, brillante, tan cerca de la ciudad.
El cielo como el vestido mojado de una dama
brillaba con luz de agua que nunca caía del cielo a la tierra.
De pronto sonaron tambores, primero pocos, luego muchos.
Parecían el gotear perpetuo de la lluvia sobre una carpa.
Corrí dos kilómetros de piedra lisa hasta un gigantesco arbusto.
Todo en aquella ciudad era tremendamente grande.
Luego gigantescos mayas, aztecas e incas llegaron al enorme lugar
portando enormes antorchas de fuego verde.
Con titánicas voces graves hablaron en lenguaje desconocido para mi.
Subían por una ciclópea pirámide en fila de a uno.
Eran tan grandes como montañas.
Las pirámides aun mas, parecían cielos de piedra.
Y siempre arriba, bien arriba, el tope final, tan lejano para mi,
mostraba un potente y gigantesco sol azul, con rayos azules y luz azul.
Nunca supe si era de día o de noche.
El sol azul y la luna roja alumbraban lado a lado continuamente en el cielo.
Me desmaye cuando llegaron a la cima de la pirámide.
Tres horas pasaron con mi quietud y espanto.
De nuevo las cosas tenían el tamaño normal.
Como ratón que logra escapar de una trampa humana,
rogue a mi Dios no volver a aquel lugar.
Aquí lo recito:
Y aquí viene la letra:
La Ciudad Gigante
Autor: Rolando Rojas Salguero
Heme aquí en un sueño feroz.
Desperté en un lugar muy húmedo.
Con olores nauseabundos.
Una sombra como de águila oscureció mi rostro.
La débil luz de un respiradero mostraba tres estrellas.
Puntos indiferentes que no me tenían en cuenta.
Yo estaba tan abajo, hundido junto con ratas.
Los muros eran tan grandes, me sentía como un insecto.
Las gigantes piedras verduzcas eran muy pegajosas.
Trepe pegándome y despegándome.
Al cabo de tres horas logre salir a un aire y un suelo mas secos.
¿Qué era lo que veía?
Pirámides, templos, fuertes. Todos gigantescos.
Una enorme luna roja, brillante, tan cerca de la ciudad.
El cielo como el vestido mojado de una dama
brillaba con luz de agua que nunca caía del cielo a la tierra.
De pronto sonaron tambores, primero pocos, luego muchos.
Parecían el gotear perpetuo de la lluvia sobre una carpa.
Corrí dos kilómetros de piedra lisa hasta un gigantesco arbusto.
Todo en aquella ciudad era tremendamente grande.
Luego gigantescos mayas, aztecas e incas llegaron al enorme lugar
portando enormes antorchas de fuego verde.
Con titánicas voces graves hablaron en lenguaje desconocido para mi.
Subían por una ciclópea pirámide en fila de a uno.
Eran tan grandes como montañas.
Las pirámides aun mas, parecían cielos de piedra.
Y siempre arriba, bien arriba, el tope final, tan lejano para mi,
mostraba un potente y gigantesco sol azul, con rayos azules y luz azul.
Nunca supe si era de día o de noche.
El sol azul y la luna roja alumbraban lado a lado continuamente en el cielo.
Me desmaye cuando llegaron a la cima de la pirámide.
Tres horas pasaron con mi quietud y espanto.
De nuevo las cosas tenían el tamaño normal.
Como ratón que logra escapar de una trampa humana,
rogue a mi Dios no volver a aquel lugar.