La ciudad se apagaba.
De un modo inevitable se apagaba.
Para ti
para mí
para el tiempo que viene y no se queda.
La historia lentamente se acercaba al silencio
cuando todas las luces se encendieron de pronto
descubriendo un secreto sólido como el alma
que caminaba erguido entre las ruinas.
Haber llegado aquí para no saber nada.
Irme como he venido
con la imagen borrosa de un mundo incomprensible.